Y sin pestañear, ha pasado más de medio año.

La semana pasada me preguntaron/comentaron/dejaron caer que quizás este blog no siga vivo… y no es algo que me haya planteado, pero sin darme cuenta hace más de medio año que no posteo nada.

Recuerdo que me cabreé gracias al Sr. Ministro de InJusticia, que posteé sobre la Ley de Tasas y otras mentiras, me quedó pendiente postear sobre el estado del bienestar y el estado del estar mejor, sobre los servicios fundamentales a dos velocidades, sobre la necesidad de tener un seguro médico privado en Madrid por el miedo que dan las reformas que están tirandonos sobre la cabeza… También recuerdo que este era un blog personal, en el que rara vez me iba metiendo en jardines, y ahora ya no sé qué es.

Supongo que no tengo la misma necesidad que antes de escribir… desde luego no tengo la misma cantidad de tiempo libre disponible, porque trabajo las mismas horas mucho más esparcidas a lo largo del día, tengo jornada partida incluso los viernes, y es un auténtico suplicio por la sensación de pasar la semana yendo de casa al trabajo y vuelta a casa y de descansar tirada sin aprovechar el tiempo de ocio el fin de semana. Apenas tengo tiempo ni ganas para leer, lo más que hago es engancharme enfermizamente a alguna serie y verla del tirón… poca historia más, eso y los videojuegos… que tampoco me tienen tan emocionada como hace un año. Ahora he descubierto uno nuevo que me flipa porque tiene vistas. Soy muy básica.

Supongo que esto seguirá así, que seguiré queriendo al blog, y no queriendo dejarlo morir, seguiré actualizando de vez en cuando… sobre todo con las wishlist de navidad Fnac… porque ahora voy a necesitar muchas más cosas que no puedo permitirme, supongo.

En estos momentos todo son suposiciones, porque estoy de vacaciones y no me apetece pensar en serio… así que hasta más ver, amiguitos.

Puesta a punto.

Suena: Año Nuevo, de Vetusta Morla.

Al fin me he decidido a traspasar las suscripciones de mi reader al blogroll. Han desaparecido un par de blogs que no actualizan o que, simplemente, no leo aunque estén ahí. Debería mirarlo bien y eliminar todos los que no se actualizan desde hace al menos seis meses, pero estoy taaaaaaaan perra que lo voy a dejar para otro momento.

Por otro lado, sé que debería hacerme con una agenda de 2010 para empezar a organizarme como Dior manda. Y un par de calendarios bonitos, uno para mi casa y otro para CasaMiMadre. Además de esos calendarios luego salen unas láminas monas de morirse (es más, creo que me voy a llevar algún dibujo del que tengo colgado en la puerta, un precioso calendario de PinUps, para poner en la puerta de mi habitación)

Y comprar las uvas para recibir un año al que espero con bastante impaciencia. Y una cajita para guardar las cosas que no quiero en mi vida, complicaciones ni malos momentos, que de esos vienen solos y no mola llevárselos de un año a otro, así que meteré en una cajita las cosas que deben quedarse en 2009, aunque sea una cajita imaginaria con cosas imaginarias que sólo debo olvidar.

Haría una lista de buenos propósitos, pero teniendo en cuenta el éxito que tienen voy a pasar. Lo cierto es que siempre hago cosas más “grandes” cuando no me las propongo a principio de año, como aquel año que dejé de fumar en mitad de unos exámenes de febrero, me salieron un poco mal, pero bueno, nunca más volví a meterme un cigarrillo al cuerpo, lo cual es bueno y sirve como compensación.

Y como este año no tampoco salgo, pues no tengo que pensar en qué me pongo ni nada de eso, porque es probable que cene en pijama después de pasarme media tarde preparando una tarta de manzana que a mi madre le vuelve loca pero loca. Es lo bueno de las familias pequeñas, que somos tres gatos alrededor de la mesa y que nos lo pasamos genial preparando la cena, porque no es muy complicado ni nos volvemos muy locos. Es más, vamos a cenar bacalao a la vizcaína y unos entrantes, ¿para qué más?

¿Y vosotros qué pensáis hacer? ¿Cotillón? ¿Supercenas familiares? ¿Viajes exóticos?

Cosas que una aprende volviendo a las 6:30 a casa

Suena: One way or another, de Blondie

Segundo día consecutivo que vuelvo a casa en metro. Los resultados de hoy son bastante mejores que los de ayer… aunque tengo que reconocer que he aprendido algunas cosas. Queda pendiente un post sobre MejorAmigo.

  1. Si te meas al salir de la discoteca, el mero hecho de buscar el metro, encontrarlo y sentarte en un vagón hasta tu parada no hará que las ganas de ir al baño desaparezcan, sino que las incrementará.
  2. No es recomendable cerrar los ojos en un vagón de metro cuando vuelves de marcha.
  3. Gracias a Dior hay gente maleducada que habla a gritos a cualquier hora y sin importarles nada que evitarán que te quedes dormida como un tronco.
  4. El refrán popular que dice “quien con chiquillos se acuesta, meao se levanta” no se vuelve más eficaz después de media docena de copas.
  5. No bajes la guardia, porque siempre es posible que aparezca una salida de metro que desconocías.
  6. No es bueno decir “mañana empiezo…” porque en cualquier momento te equivocas de salida de metro y te comes tres tramos de escaleras mecánicas paradas a patita… y llegas con el corazón y los pulmones saliendote por la boca, obviamente.
  7. Si eres la única que va en una dirección no es porque no sean horas, es porque te has equivocado de salida.
  8. Si no te cruzas con nadie que vaya en dirección contraria, definitivamente te has equivocado de salida.
  9. No, hacer tres transbordos para ahorrarte cuatro paradas cuando acaba de abrir el metro no es la opción más rápida, y desde luego no es la más cómoda.
  10. Pensar en rutas alternativas sirve para mantenerte despierta en el metro, pero bajo ningún concepto debes probarlas, porque cuando se te pase el efecto del alcohol agradecerás el sopor que te ha impedido seguirlas… y así será como descubras que las ideas que tienes borracha volviendo a casa a las seis pasadas de la madrugada no son buenas. Salvo la de escribir un post de autoescarnio, claro. Aunque probablemente esa tampoco lo sea.

No he intentado ahorrarme paradas, no he sido maleducada con las putas niñatas que iban chillando cómo iban a ir a una fiesta en Getafe el sábado que viene, me he subido yo solita y a pata los tres tramos de escaleras paradas y mañana voy a tener una resaca del copón. Espero que al menos os riáis con el post. Incluso si es de mí.

Ah, que se me olvidaba. Los chicos más guapos salen por Malasaña y es mentira que el maquillaje permanece perfecto un montón de horas. Da igual que no hayas pillao ni catarro, vas a volver a casa con cara de haberte restregao contra alguien aunque el espejo del baño de la discoteca te diga “no se te ha corrido mucho el rimmel ni la sombra de ojos”

Hay días y días.

Suena: Sin cadenas, de Los Pericos

De repente la cosa más absurda te saca de la rutina. Y te arranca una sonrisa y un pensamiento agradable. Y ganas de seguir sonriendo. Y te da igual que no salga el sol, que llueva, que se haya terminado el verano o que tus vacaciones vayan a ser de un fin de semana.

A veces parece que el mundo se cierra a tu alrededor, que te quiere devorar y no dejar nada. El cambio de temperaturas te afecta al carácter, por no hablar del resfriado absolutamente necesario en esta época del año. Te miras al espejo y te ves peor que nunca, te salen granos que no recordabas haber tenido desde los diecisiete.

Pero en el momento menos pensado te sale un plan que no sabes cómo saldrá, pero te apetece. Te hace sonreír y te ilusiona. Puede parecer una estupidez, porque tampoco es nada del otro mundo, pero significa un respiro, salir de la rutina, alejarse de la presión constante del no saber.

Y te pintas tu mejor sonrisa, y te arreglas la pestaña, y te pasas dos horas pensando qué ropa te vas a poner para acabar echándote encima lo primero que pillas porque llegas tarde. Por el camino te das cuenta de que has estado tan activa con todas las cosas que tendrías que haber hecho en cinco días y que has hecho en tan solo dos que no te ha dado tiempo a ponerte nerviosa, y eso es bueno, porque sabes que no vas a pasarte dos horas dándole vueltas a lo primero que pilles, presa de los nervios.

Además esta vez no hay motivos para temer. Un plan inocente con un amigo cualquiera no implica nada raro. Sólo es un respiro que te permites la licencia de tomarte a pesar de que, probablemente, no deberías hacerlo. Pero te da igual, porque tienes derecho a tu ración de tiempo libre. Sabes que es un tiempo valioso que te está cundiendo menos de lo que debería porque los nervios han hecho presa de ti. No es el fin del mundo, te dices.

Y luego, al volver a casa, con la cabeza inundada por la música que sale de tu mp3, te das cuenta de que es verdad. No era el fin del mundo. Pero quizás era el principio de un nuevo mundo, de afianzar algo que te gusta, de apuntalarlo bien. Un rato de reír, ganas renovadas para lo que te viene por delante, nuevas ilusiones, la promesa de más planes. Cosas absurdas dichas con una inocencia, fingida o no, que te hace reír cada vez que las recuerdas.

Y entonces descubres lo poco que necesitas para ser feliz. Una peli divertida, un rato agradable tomando unas cañas, buena charla y mejor compañía. Algún chiste malo, quizás, que te haga soltar la carcajada cada vez que lo recuerdes.

Hay que joderse, tres meses separan mis dos últimas no-citas, y jamás hubiera pensado que pudieran parecerse tan poco una a la otra. Y lo más curioso es que podría habérmelo esperado al contrario de como sucedió, pero ahora me alegro de haber sido gratamente sorprendida. Sé que esto es un nuevo principio con recuerdos más agradables que el que, inevitable e inconscientemente, terminó ayer a golpe de Rafa Pons, que siempre consigue poner una buena banda sonora a ciertos momentos. Por ejemplo éste silencio. Que sólo me recuerda cómo hice un nuevo amigo que me va a dar muchas alegrías y espero no equivocarme al pensar que muy pocas penas.  [Puede llevar a engaño, la canción habla de una historia de amor/desamor, extrapolar a bonita amistad espero que muy duradera] Es fantástico encontrar buena gente en la vida.

No me tengáis en cuenta el tono moñas perdido, por favor, que es que estoy otra vez saliendo a CasaMiMadre y yo creo que se me nota en que me pongo tontita perdida y sueño con lentejas 😀 (Es que mi madre hace muy bien las lentejas!!)

Saber perder.

Suena: Madrid, de La Fuga. Me permito el lujo de dejar el vídeo, además es una versión más acústica y creo que le va mucho más a la letra que la versión original. La voz de la chica también mola un montón. Espero que os guste.

La primera vez que escuché ésta canción me gustó. Me gustó la letra y el ritmo, la voz de la chica y los violines… todo en general. La cuarta vez que la escuché me dí cuenta de que la primera vez me limité a oírla.

Quizás sea un ejercicio de humildad por parte del compositor, o quizás sea simplemente una letra bonita que le ha quedado bien y ya está, pero a mí me ha hecho reflexionar un montón desde que la descubrí. Y además me la repito constante y machacantemente.

Creo que necesitaba un mensaje como éste. A veces, aunque creas que puedes conseguirlo, sobre todo cuando no depende sólo de ti, no sirve cerrar los ojos y decir “va a salir bien porque sé que voy a hacer todo lo posible para que salga bien”. A veces es necesario que alguien más diga “va a salir bien porque yo también quiero que esto funcione”

Llevo una temporada preguntándome qué había mal en mí, reflexionando sobre mis múltiples puntos oscuros, y de repente llega esta canción y me doy cuenta de que no necesariamente es así. Sí, claro que tengo buena parte de la culpa, pero no toda. Es imposible caerle bien a todo el mundo, es imposible encajar con todo el mundo, y si la vida, que es lo más largo que tenemos, se termina, nadie puede garantizar que el resto de cosas vayan a durar tanto como el tiempo que nos queda hasta morir.

Sé que no debería estar pensando, y además ni siquiera tengo quien me diga que no piense. Sé que no debería rallarme por estupideces que hace tiempo que han escapado a mi control, quizás estupideces que nunca he controlado, pero, en algunas ocasiones, es necesario que algo te haga ver el otro lado de la historia. Yo ya lo he visto. Estoy segura de que no he perdido, y estoy segura de que la suerte me está guiñando un ojo, decidida a acompañarme un trozo del camino, así que… es el momento de mirar al futuro y sonreírle, porque hoy soy un poco más consciente de que sólo puedes controlarte a ti y sólo puedes esperar cosas de ti mismo, que es la única persona que va a ser capaz de perdonarte si resultas decepcionante o decepcionado.

Creo que estoy adelantándome un poco a todo, mi recuento suele hacerse a finales de septiembre o principios de octubre, cuando empieza el curso escolar, pero cuando la realidad te pega un mordisco, lo mejor es ser consciente de ello, aunque mi consciencia de la realidad se queda aquí por hoy, por la cuenta que me trae.

Fin.

Suena: This is the last time, de Keane.

Pues sí, eso parece, que es la última noche que he pasado aquí, que nadie volverá a traerme a esta casa en coche, que empieza una nueva etapa en la que soy la persona que figura en el contrato de alquiler, que mi cama va a ser notablemente más pequeña, y voy a librarme de mi compañero fumador y del eterno olor a tabaco a las siete de la mañana.

Voy a vivir en una zona mejor, en una calle que ahora mismo está en obras (ya sabéis, para variar aquí en Madrid, que hace años que no hay obras en ningún lado xD) a dos pasos del centro. Tengo que actualizar el curriculum y ya he cambiado las direcciones.

Por primera vez desde que comenzó el proceso me da pena. Me da pena porque la casa nueva es mucho más vieja, me da pena porque no voy a ver el palacio real y la almudena cada vez que entre al portal, me da pena porque ya no voy a tener piscina (que no uso) y porque, aunque la zona es inmejorable, el edificio es bastante lo contrario.

Espero que a partir de ahora me vaya bien, al menos tan bien como me ha ido mientras he vivido en esta casa, y que dentro de un par de años pueda lanzarme a la aventura de buscar piso otra vez… pero para hipotecarme hasta las cejas y esas cosas que se hacen en la siguiente etapa.

¿Qué será lo que me espera ahora?

Novedades novedosas

Suena: This is The Life, de Amy McDonald.

Acabo de decidir por unanimidad conmigo misma que me he cargado las otras categorías, a fin de cuentas es mi blog y me lo follo lo reformo cuando me apetece.

El descanso de blog me ha servido para diferentes cosas. En primer lugar liberar memoria y sentirme mejor con mi espacio vital. En segundo lugar, para diversificar un poco mis campos de acción. No me decido a adaptar el blogroll, me da pena, a pesar de que tengo blogs que hace muchísimo tiempo que no actualizan, y algún otro que no leo ni de coña y que nunca confesaré cual está en esa categoría, no se me da bien echar cosas a la basura. Ni siquiera cosas virtuales.

En segundo lugar, he abierto un blog para unificar reseñas, algo así como agenda cultural, porque me apetece agrupar los posts por tema, quizás sea una estupidez, pudiendo hacerlo todo aquí y blablabla, pero también es un modo de no dar carpetazo a todo y cerrar el blog y cambiarlo todo de dirección, y de identidad, porque también me daría pena perder de vista a algunos lectores que serían bajas necesarias, por aquello de que si mantienes el contacto con parte de lo que te hace daño, acabas manteniendo el contacto con todo lo que te hace daño. Es otra de mis estúpidas idas de pelota.

Me he reencontrado con algunas personas, personas a las que echaba profundamente de menos y de las que me había distanciado, parte por ellas, sobre todo por mí. Me gusta conocer gente, me gusta mucho conocer a gente nueva con la que compartir cosas de mi vida, no con todos mis amigos puedo irme al cine o a un concierto, ni a una exposición o de compras, ni siquiera con mi mejor amigo, con el que puedo hacerlo casi todo, que no es nada friki y no juega a rol. Estoy muy contenta por esos reencuentros, y espero no meter la pata de nuevo para que la relación no se vuelva a enfriar, porque que me guste conocer gente no quiere decir que me guste perder de vista a la gente que conocía antes de conocer a esa nueva gente.

He resuelto otro casito, una bobada, pero que me ha hecho reafirmarme un montón, porque me chifla la profesión que he elegido, y sé que voy a ser muy feliz trabajando en ella. Es un poco un asco que siga habiendo algo que me amarga la existencia, pero pienso poner todo de mi parte para cambiarlo.

Creo que también es el momento para que me compre una moleskine de tamaño cuaderno en vez de agenda, para escribir todos esos cuentos que me vienen a la imaginación cuando menos me lo espero y luego se vuelven a ir por donde han venido. Me encantaría, además poder escribirla con mi maravillosa pluma nueva, pero es demasiado engorrosa, así que también me haré con un par de bolis de gel para que no se descontrole el asunto. Puede que, si los hados me sonríen, en octubre me apunte a un curso de escritura de algún tipo, porque es una pena dejar que esto se marchite, tengo imaginación y me gusta escribir, dejar que todo eso se vaya pudriendo lentamente es una verdadera pena, y no quiero que suceda.

Por lo demás, estoy en la recta final, en unos días mi vida habrá dado un pequeño giro, habré pasado de vivir casi en el centro a vivir en pijoland-2, cosa que me encanchifla. Es maravilloso que tu entorno ayude a todo lo demás. La habitación no es muy grande, y ya veremos qué pasa con las compañeras encantadoras en los castings, que quizás acaben convertidas en personitas insoportables, y si, con un poco de suerte, encuentro un trabajo que me permita ir haciendo planes de futuro, que una tiene ya una edad y no quiere compartir piso toda su vida.

Mi ánimo está mucho mejor, mi vida vuelve a ir encajando lenta pero firmemente en sus engranajes, la rueda vuelve a ponerse en marcha. Quizás necesitaba un pequeño cataclismo para que se ordenara todo al fin. Quizás necesitaba unas horas de lágrimas y unos días de decepciones para volver a valorar en su justa medida lo que tengo y que me hace feliz. A fin de cuentas, no podría reconocer mi suerte si todo el tiempo fuera igual de buena. En eso Desi tiene toda la razón del mundo. Y yo se la doy.