Sobre mí y sobre mis motivos V2.0

Suena: No puedo enamorarme de ti, de Joaquin Sabina.

Estado de ánimo: renovado

Pensamiento inconsistente: esto no es una entrada normal, ¿por qué no me ahorro estas tres líneas de comienzo?

La versión 1.0 ha pasado a mejor vida, junto con las versiones 1.1 a 1.9, el cambio es tal que lo merece.

Este blog, como las mejores cosas de la vida, también nació de un estado de ánimo extremo. Todos los cantantes dicen que componen mejor cuando son infelices, que hacen letras más profundas y más directas, pero en realidad todos tienen ataques de inspiración cuando creen haber encontrado a alguien digno de que se enamoren. A mí me pasó algo parecido. El primer impulso nació de un estado de ánimo extremo cercano a ese descubrimiento. Era el primer chico con el que tonteaba en serio y directamente desde hacia mucho, me trataba como a una princesa y me provocó ganas de escribir. Acababa de empezar a salir de un mal momento personal que me niego a explicar, porque seguro que a nadie le interesa realmente, y a quien sí ya lo conoce. Si alguien quiere conocerme lo suficiente como para saberlo tiene mi email a su disposición, sólo tiene que pedirlo en un comentario o escribir si lo conoce. De todas maneras no prometo nada.

Los primeros meses avanzaron impulsados por lo bonito que estaba siendo todo, y de repente la cosa empezó a cambiar, y las mentiras fueron sucediendose hasta tejer una maraña en la que no se podía distinguir la verdad de la mentira, las huidas hacia delante y las desapariciones momentáneas. Yo no podía enamorarme, pero había una espinita que queria sacarme, y seguí escribiendo. Para mí escribir es como hacer terapia. Escribo relatos de amor cuando quiero enamorarme y escribo relatos eróticos cuando me apetece tener un escarceo. Escribo sobre la huida y sobre la desesperación, sobre la verdad y sobre la mentira, sobre cómo me siento y sobre cómo no me sentiré jamás. Escribo para escapar, para vivir con mayor intensidad y para conservar cosas que ya no van a volver. Es mi forma de coleccionar recuerdos. Me gusta escribir. No siempre lo publico, no siempre escribo en un blog de acceso público ni en el word destinado a completarse con el envío a editoriales, a veces también escribo en mi moleskine, tomo notas mientras como sushi en un restaurante oriental o anoto ideas fugaces en la memoria del movil cuando estoy viendo una película en el cine [con el movil silenciado, absolutamente siempre] Y en aquella ocasión seguí escribiendo para sentir que la ilusión podía llegar más allá. La cosa acabó mal. No diré que me sienta orgullosa, sólo que tenía que hacerlo. En este momento de mi vida sólo hay dos personas por encima de mí en mi escala de prioridades, y esas dos personas son mis padres. Supongo que no es dificil de entender, porque a ellos les debo todo, vida incluida.

Las decepciones nos ayudan a crecer y a madurar, nos dan lecciones valiosas que no debemos olvidar y nos enseñan que el material del que estamos hechos puede soportar muchas más desventuras de las que creemos que podemos asimilar sin volvernos locos. Esa es una parte preciosa de la vida, dolorosa y muy dificil de llevar con dignidad, pero necesaria y enriquecedora, que nos muestra quienes son verdaderos amigos y quienes son advenedizos que sólo quieren estar contigo mientras les haces reir.

Yo ya toqué fondo hace tiempo, y pude salir. No me da miedo volver a caer, porque sé que tengo fuerza suficiente como para volverme a levantar y salir airosa, quizás no en dos días, pero sí en dos semanas o en dos meses. Con paciencia, con determinación y sobre todo sabiendo que, aunque la noche parezca demasiado oscura, siempre es más oscuro justo antes del amanecer.

Sigo escribiendo el blog porque me gusta escribir. Sigo porque, a pesar de que me lee gente que preferiría que no lo hiciera, me ayuda a ser más feliz, a sentirme más realizada y a canalizar una parte de mi imaginación que de otro modo podría estar inventandose una vida más plena y que además me haría más daño que teclear un rato. Sigo escribiendo éste blog porque escribir es parte de mí, y ahora mismo no tengo ni el tiempo ni las ganas de volverme a mudar y de disimularme en una nueva página para librarme de lectores no deseados, porque sé que me volverán a encontrar, sé que en algún momento bajaré la guardia y dejaré las pistas para que vuelvan a encontrarme. Y no necesito esconderme, porque me quiero tal y como soy, y me siento orgullosa de la persona que voy construyendo con cada decisión y con cada dificultad a las que la vida me somete.

No os hagáis una idea equivocada, yo miento muy bien, sobre todo en los relatos que escribo, porque no es verdad que sólo pueda escribirse acerca de lo que uno conoce, pero no tengo tendencia ni necesidad de mentir en más situaciones. Como mucho disimulo ligeramente y doy largas para no tener que dar ciertas explicaciones que me consta que mi interlocutor no quiere escuchar, aunque dicho interlocutor aún no lo sepa. Además se me da estupendamente hacerme la tonta, es algo que las revistas femeninas llevan casi quince años recomendandome que haga, y al final me he dado cuenta de que en determinadas sitaciones es lo mejor para saber por dónde van los tiros realmente, además fingirse tonta es de lo más divertido. Pero si te molestas en escuchar lo que tengo que decir, enseguida te das cuenta de que no soy tonta y de que retengo algunos detalles que nadie más sería capaz de recordar, quizás por eso soy tan buena regaladora.

Ahora ya me conoces un poco más, si te apetece puedes pasar y seguir leyendo.

7 comentarios

  1. Venga ese email. No nos conocemos de nada, pero he llegado a tu rinconcito saltando de blog en blog y me ha gustado lo que he encontrado, sobre todo esta presentación tan sincera. ¡Espero una respuesta!

  2. Ya tienes un email mío… en fin xD no se yo hasta qué punto ha sido buena idea responder ésta noche… gracias por la visita y por tus palabras 🙂 se agradece cualquier comentario positivo 🙂

  3. Sigue escribiendo 🙂

  4. Te acompaño 🙂

  5. Creo que en el fondo, siempre te has mostrado como eres, porque eres una de esas personas que no soportan durante mucho tiempo los disfraces. Y entre el atrezzo y las telas brillantes, siempre has sido tú misma, con tu sinceridad plena y la verdad por delante.
    Te lo he dicho muchas veces y no me cansaré de hacerlo: adoro tu forma de escribir y te admiro, pues ojalá yo pudiera expresar la décima parte que tú. No cambies nunca. Y por supuesto no dejes de escribir. (Aunque sé que no puedes hacerlo) 😛

  6. Aprendi mucho

  7. Creo que en el fondo, siempre te has mostrado como eres, porque eres una de esas personas que no soportan durante mucho tiempo los disfraces. Y entre el atrezzo y las telas brillantes, siempre has sido tú misma, con tu sinceridad plena y la verdad por delante.Te lo he dicho muchas veces y no me cansaré de hacerlo: adoro tu forma de escribir y te admiro, pues ojalá yo pudiera expresar la décima parte que tú. No cambies nunca. Y por supuesto no dejes de escribir. (Aunque sé que no puedes hacerlo)
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