Queridos reyes magos

Este año que acaba de finalizar he sido estupenda. Me he portado bien hasta con quien no lo merecía. No podéis tenerme en cuenta la lengua viperina, porque es algo inherente a mí y no tengo ningún tipo de poder de decisión sobre ello.

Probablemente podría haber sido mejor persona, ¿quién no? pero me merezco buenos regalos. Como los materiales no me importan mucho y ya me va a caer mi camisón para Londres, voy a pedir:

Que reconozcan mi trabajo de una manera más gratificante que dandome más, con un pequeño aumento o algo así, que me lo merezco. Y si no, al menos que me dejen trabajar y no me reboten mierda, que bastante voy a tener con la mía. Y que me prolonguen el contrato por haber superado satisfactoriamente el periodo de prueba.

Quiero constancia, para todo, lo mismo para ir al gimnasio que para estudiar más inglés que para levantarme diez minutos antes y ponerme un poco mona para ir a trabajar.

Quiero mi coquetería de vuelta, quiero querer maquillarme cada mañana, quiero querer dejar preparada la ropa por la noche y no tener que improvisar por la mañana.

Quiero fuerza de voluntad, porque la que tenía la gasté dejando de fumar, pero ya es hora de que se haya terminado de recargar y podamos encenderla de nuevo.

Quiero que el viaje a Londres sea tan fantástico como lo imagino. Que lo pasemos genial y que no nos roben ni nos timen ni nada feo, y que nos entendamos sin problemas con los british.

Y por último y sobre todas las cosas, y en primer lugar de todos, y aunque se os acaben los regalos con este, quiero salud para mi familia y mis amigos. Quiero que estemos bien, que no tengamos los sustos de este año y que no vengan enfermedades ni incidentes indeseados. Este es el regalo que más ansío y deseo, por eso lo he dejado para el final, porque sólo con este me haríais feliz, por si os parece que he pedido demasiado y queréis elegir.