La Ley de Tasas y otras Mentiras.

Estoy harta de leer aberraciones sobre la ley de tasas. No voy a defenderla, porque es una basura que, desde mi humilde punto de vista profesional, roza la inconstitucionalidad desde el ángulo de la más descarada de las sinvergonzonerías.

Nuestro Ministro de Justicia se ha sacado de la manga, y por vía del decretazo, tan de moda en la era Aznar, una nueva ley de tasas judiciales. No voy a hablar de las toxicológicas, porque no conozco el campo ni me interesa lo más mínimo. En España, hace unos años, el Tribunal Constitucional dijo que era legal, constitucional y además legítimo cobrar tasas por el acceso a la jurisdicción civil. Se impuso una tasa de acceso a la justicia para los procedimientos civiles, nadie dijo nada porque era razonable y sensato, y además era ligeramente disuasorio y ayudaba a desatascar los juzgados evitando demandas ridículas de “me ha robado la bici, que me pague daños y perjuicios porque he llegado tarde a mi cita con el profesor de tai-chi”

Luego vino la reforma de la ley para la agilización procesal, que introdujo la aplicación de tasas en los procedimientos monitorios, que hasta entonces estaban exentos. Fue razonable, porque el monitorio era usado y abusado por bancos para reclamar los incumplimientos de contratos. Señores lectores, el monitorio no fue pensado para que los bancos se aprovecharan de él, sino para reclamar facturas originales y reducir los niveles de morosidad comercial. Pretendian que tener una factura impagada viniera siendo como tener una letra de cambio pero un poco menos automático. Y los bancos lo usaron en su beneficio y se dedicaron a plantear monitorios por incumplimientos de contrato, que desde el punto de vista más purista de la técnica procesal, deberían tramitarse a través de un ordinario declarativo que ratificara el incumplimiento y la validez de la reclamación anticipada del total del contrato. Entendí, aunque en un primer momento no apoyé, la modificación. Luego leí que las personas físicas quedaban exentas y me congratulé. Luego me enteré de que las empresas de reducido tamaño también y me enfadé, porque iban a surgir como setas escondiendo que se trataba de filiales bancarias poco transparentes. Pero no me parecio un abuso del legislador.

El pasado veinte de noviembre me hirvio la sangre. Leí el proyecto de ley apenas doce horas antes de su publicación en el BOE. Cuando empecé a leer la exposición de motivos me entraron ganas de llorar por lo macabro de dicha exposición. Se resguardan en el Tribunal Constitucional, en que dijo que era legal pagar por acceder a la Justicia, en que es razonable que alguien pague por los servicios que recibe del estado, obviando desde la más descarada de las faltas de respeto que los ciudadanos ya estamos pagando el mantenimiento de las instituciones judiciales, ya estamos pagando la justicia gratuita, los fiscales, los magistrados, la doble instancia, la nueva oficina judicial y los sueldos de los pedazo de soplagaitas que se dedican a ignorar el 21% de IVA, las retenciones del IRPF y las cuotas de autónomos.

Señores políticos, no se han conformado ustedes con robarnos descaradamente, con malversar, con hacer tráfico de influencias, con llevarselo caliente en bolsas de basura, con colocar a dedo a sus jerifantes en puestos de responsabilidad que no están preparados para desempeñar. No, además, al ver que se está agotando la bolsa, que no basta con retrasar la edad de jubilación, que el euro por receta no va a sanear todo lo que se han llevado, nos cuelan por la delantera y con todo el descaro el repago de la Justicia. Unas tasas absolutamente desorbitadas y que eliminan el acceso a la segunda instancia de más del 50% de la población. Que consiguen disuadir a los más necesitados de que demanden mientras siguen permitiendo que los grandes emporios sigan haciendo de su capa un sayo y colapsando los juzgados. Señor Gallardón, y esto lo trataré en la próxima entrega, si quiere usted desatascar los juzgados debería comenzar por redactar una buena ley de mediación y arbitraje, por extender la figura y por abaratarla. Todo lo demás son mentiras y más mentiras, y ojalá llegue la Comisión Europea, entienda que las tasas son abusivas conforme a la Ley de Consumidores y Usuarios y le joda a usted el chiringuito muy a pesar de que tenga el poder Judicial absolutamente enmierdado y politizado. Y ojalá yo pueda verlo.

Pero señores periodistas, desinformadores y caraduras varios, un monitorio por un imago en una comunidad de vecinos no cuesta mil euros, demandar un despido improcedente no está gravado con la tasa 696 y recurrir administrativamente una multa no se paga a 200 euros. Si quieren ustedes INFORMAR a los ciudadanos, si realmente quieren explicar qué esta pasando y de verdad, contraten a periodistas especializados, o mejor aún, saquen del paro a uno de los muchos abogados competentes que lo pueblan y que él se encargue de explicarles, a prueba de caraduras, desinformadores y mentirosos, de qué va la Ley de Tasas de verdad.

En la siguiente entrega de “cabreada como una mona” les hablaré de mi idílica visión del mundo de los conflictos de intereses y de las formas que se me ocurren de gestionarlos. Y en la siguiente espero tener paciencia para explicar la verdad de la ley de tasas.

Como dato anecdótico, la agencia tributaria ha estado colapsada por la cantidad de personas que intentábamos rellenar una 696 sin éxito. Hasta han instalado un codex activ-x o algo así para poder acceder al formulario. Tres hurras por el trabajo bien hecho.

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