La última semana…

Llegó el día y sucedió. Hoy, en unas horas, hará una semana que me comunicaron que la empresa no podía justificar el gasto de un nuevo empleado. Me quedé en la puta calle sin derecho a paro y sin tiempo cotizado, porque era un convenio de prácticas. Hay un becario nuevo, y probablemente contratarán a otro becario para cubrir el trabajo que yo sacaba. Ayer pasé a por la carta de recomendación que me prometió el de recursos humanos, que es bastante… en fin, pero que es lo único que tengo… por ahora. Mi ex-coordinadora me miró con tanto asco y tanto odio que, de haber tenido una úlcera, se le hubiera abierto seguro. Pero eso ya no importa, y sólo espero que nuestras carreras profesionales no vuelvan a cruzarse, o que lo hagan, en el peor de los casos, encima de un estrado. Tengo que reconocer que no ha sido un mal regalo de cumpleaños, mi día libre fue el último día de mi convenio y además mi cumpleaños, todo muy redondo.

En otro orden de cosas, dentro de unas horas parto a mi retiro espiritual de fin de semana. Con un examen el lunes me voy de fin de semana, veré a Zor, espero, y me lo pasaré como una enana, beberé hasta perder el sentido si mi cuerpo lo permite (que es muy perro y cuando voy algo beoda me lanza avisos en plan “una copa más y te pones mala” así que no suelo perder el sentido xD) y el sábado por la noche mataré a mi séptimo marido sin que mi estado civil haya cambiado jamás en el registro. Me ha costado un montón tener todo a punto, sobre todo el tocado que no veas lo coñazo que es 😆 pero bueno, menos da una piedra, dicen, y total, para una noche, si me molesta echo atrás el velo y santas pascuas. Llevaba años queriendome disfrazar de viuda negra… y este año al fin todo junto, bajo de Cáceres por primera vez en mi vida (ya me vale, es lo que tiene no tener un puto trabajo digno) y me voy a pasar el fin de semana de fiesta, como cuando tenía 19 años, salir el viernes y llegar el domingo, hecha mistos y queriendo dormirme en cualquier esquina. Me da un poquillo de miedo, por aquello de las expectativas demasiado altas, pero bueno, prometo que intentaré que el fin de semana sea absolutamente irrepetible por lo bueno. Y desconectaré de los problemas mundanos y las preocupaciones, que falta me hace. Nos vemos a la vuelta.