Feliz 2010

Suena: el temporizador del horno, hay que ver, qué paciencia.

Todo a partir de un lienzo en blanco… es mi forma de desearos feliz año nuevo.

Puesta a punto.

Suena: Año Nuevo, de Vetusta Morla.

Al fin me he decidido a traspasar las suscripciones de mi reader al blogroll. Han desaparecido un par de blogs que no actualizan o que, simplemente, no leo aunque estén ahí. Debería mirarlo bien y eliminar todos los que no se actualizan desde hace al menos seis meses, pero estoy taaaaaaaan perra que lo voy a dejar para otro momento.

Por otro lado, sé que debería hacerme con una agenda de 2010 para empezar a organizarme como Dior manda. Y un par de calendarios bonitos, uno para mi casa y otro para CasaMiMadre. Además de esos calendarios luego salen unas láminas monas de morirse (es más, creo que me voy a llevar algún dibujo del que tengo colgado en la puerta, un precioso calendario de PinUps, para poner en la puerta de mi habitación)

Y comprar las uvas para recibir un año al que espero con bastante impaciencia. Y una cajita para guardar las cosas que no quiero en mi vida, complicaciones ni malos momentos, que de esos vienen solos y no mola llevárselos de un año a otro, así que meteré en una cajita las cosas que deben quedarse en 2009, aunque sea una cajita imaginaria con cosas imaginarias que sólo debo olvidar.

Haría una lista de buenos propósitos, pero teniendo en cuenta el éxito que tienen voy a pasar. Lo cierto es que siempre hago cosas más “grandes” cuando no me las propongo a principio de año, como aquel año que dejé de fumar en mitad de unos exámenes de febrero, me salieron un poco mal, pero bueno, nunca más volví a meterme un cigarrillo al cuerpo, lo cual es bueno y sirve como compensación.

Y como este año no tampoco salgo, pues no tengo que pensar en qué me pongo ni nada de eso, porque es probable que cene en pijama después de pasarme media tarde preparando una tarta de manzana que a mi madre le vuelve loca pero loca. Es lo bueno de las familias pequeñas, que somos tres gatos alrededor de la mesa y que nos lo pasamos genial preparando la cena, porque no es muy complicado ni nos volvemos muy locos. Es más, vamos a cenar bacalao a la vizcaína y unos entrantes, ¿para qué más?

¿Y vosotros qué pensáis hacer? ¿Cotillón? ¿Supercenas familiares? ¿Viajes exóticos?

Al fin.

Suena: Un año más, de Mecano.

Aquí estoy, con el último café del año en Madrid, escribiendo la última entrada del año en Madrid. Vale, he calculado un poco como el culo y me ha sobrado algo de tiempo que no me hubiera venido mal dormir, pero ya que estamos aquí, pues se intenta aprovechar el tiempo y ya.

Me gusta viajar, pero no me gusta el trámite de comprar el billete, hacer la maleta, ir a la estación, montarme en el tren y pasarme tres horas y media dentro. Me gustaría que fuera instantáneo, como la máquina que le compra Homer al científico loco de los Simpons y en la que Bart combina su adn con el de una mosca. Claro, tendríamos el inconveniente de trasladar la máquina al lugar donde queramos aparecer… ¡pero una vez y ya! Sin problemas de tráfico ni inconveniencias climatológicas, todo perfecto, ¿podéis imaginarlo? ¡Maravilloso!

Y mientras viajo en el tren, alguien se hará millonario gracias a un golpe de suerte que seleccione su número en un bombo enorme y otro más pequeño, como todos los años, ojalá este año la suerte me siga sonriendo y me de algún premio a mí también. Bueno, a mi señor padre, que yo no juego.

Hace unos días hacía mi resumen del año, que resultó mucho más satisfactorio de lo que yo pensaba, y además con grandes expectativas de futuro… desde entonces el signo de los acontecimientos no ha cambiado, sigo pensando que 2009 ha sido un año muy completo y que poco mejor podría haber sido… aunque al final me decepcionó un poco en el ámbito academico-laboral, pero se lo perdono porque ha sido mi año en otros aspectos.

En fin, llegan fechas familiares, momentos de reencuentro, paz y amor, y yo espero que para vosotros también caiga algo del bombo de la lotería, que los hados os sean propicios el año que se avecina y no menos en los pocos días que aún le quedan a un agonizante 2009. Seáis católicos, protestantes, ortodoxos, agnósticos, ateos, seguidores del gran monstruo del espagueti volador o hare christna, que la Navidad, el Solsticio de invierno, Hanukah o los días libres os acerquen a los vuestros y os regalen los mejores momentos del año que se va y el mejor comienzo que se pueda soñar para el que viene. Sed felices, que la vida son tres días y uno ya ha pasado.

El procrastinar se va a acabar

Suena: hoy vídeo, porque en goear no la tienen, Con solo una mirada, de Georgina. Ayer en el café pre-clases vi el vídeo y me encanto.

Ahora, al lío, hace un par de días, vía Hugo y su post sobre la técnica Pomodoro llegué a lo que puede ser el fin de mi afición desmesurada a la procrastinación: la web de la Técnica Pomodoro, desde donde puedes descargarte el pdf del libro, que sólo tiene 45 páginas y está en inglés y en italiano y que parece bastante asequible… aunque yo voy a necesitar paciencia y wordreference, la parte buena es que desoxidaré mi inglés.

La técnica, básicamente, consiste en cumplir con tus obligaciones en periodos de veinticinco minutos con descansos de cinco, cada cuatro “pomodoros” se hace un descanso largo de 15-30 minutos. Pomodoro en italiano significa tomate, y hace referencia a los temporizadores de cocina, típicos pollos, frutas, verduras, hortalizas… en este caso el símbolo es un tomate.

Para empezar se elige la tarea que vamos a desempeñar, en mi caso estudiar para la prueba de presencia de laboral que tengo el lunes, se marcan 25 minutos en el temporizador y se pone uno a su tarea. Vas marcando en un papel la tarea, los “pomodoros” que has empleado y las interrupciones que has tenido, por un lado las causadas por distracciones propias y por otro lado las que no dependen de nosotros mismos. Si la interrupción es muy larga se pone el temporizador a cero y se comienza de nuevo con el periodo de veinticinco minutos. Yo me he comprado el temporizador hace un rato, aunque aún no he puesto la técnica en funcionamiento con él, aunque sí viene pareciéndose a mi modo de estudio habitual, puesto que mantener la concentración y rendir durante periodos superiores a una hora me resulta casi imposible, aunque la psicóloga escolar que me dio el cursillo de técnicas de estudio aconsejaba dos horas ininterrumpidas, claro que cada persona es un mundo… y a mí dos horas me sirven para estudiar cuarenta minutos y pensar en mariposas el resto del tiempo.

Y este es el principio de mi plan “un 2010 perfecto para mí”, que continuará con “tomar acción y recuperar, plano a plano, las riendas de mi propia vida al completo”

Balance de fin de ejercicio.

Suena: Su película, de Maldita Nerea.

Estamos llegando al momento de hacer balance de fin de ejercicio, de fin de año, sopesar los objetivos conseguidos y los que se han quedado por el camino. Yo tengo un curioso equilibrio en el que puedo presumir de logros que no pensaba que pudiera alcanzar y avergonzarme de fracasos que no estaban siquiera valorados como opción remota.

Por suerte para mí, el balance del año es positivo, aunque un poco frustrante.

En el plano académico-laboral hemos tenido que posponer el plan de acción un año por eventos muy ajenos a mi voluntad y a mi fuerza de voluntad y capacidad de estudio, concentración y persecución de metas. Pero esa es la cruz, la cara ha sido un éxito rotundo en el máster que hice el año pasado y de momento el balance de los dos que estoy haciendo este curso no van tan mal.

En el plano sentimental empecé con algo de lastre enganchado, que se liberó con éxito para cazar a otro ser inadecuado. Duró poco, porque apareció otro ser tierno y maravilloso que dejó de serlo en tiempo record. Tras convencerme de que los espanto en la primera cita he conseguido alcanzar una suerte de equilibrio entre independencia y satisfacción de necesidades bastante óptima. No me roba tiempo, me deja concentrarme en mis cosas y no tengo ninguna necesidad de plantearme de dónde venimos ni hacia donde vamos ni a qué huelen las nubes. Es mi primera experiencia de este tipo y lo llevo mejor de lo que pensaba, no por nada, sino por mi propio autoconcepto.

En el plano social genérico estoy relativamente satisfecha. Tras unos meses de altas y bajas de personitas a las que adoraba, algunas se quedaron por el camino y otras parece que vayan a acompañarme una buena temporada. Ha sido un año bastante movido aunque el equilibrio no me disgusta del todo, sobre todo porque me he sacado del mundo virtual al físico a algunas personitas que son simplemente maravillosas y encantadoras. Y una de ellas me va a proporcionar el inmenso placer de conocer, tras varios años, a un elemento desestabilizador que adoro con todas mis fuerzas y al que me muero de ganas de achuchar y acosar (sólo si se deja).

En cuanto a la familia, todo tan estupendo como siempre, es una de esas cosas que sabes que va exactamente como tiene que ir. Y que te van a apoyar aunque cometas las cagadas más enormérrimas del universo. Eso me tranquiliza y me llena de paz y de amor. Y de morriña, que llevo desde finales de octubre sin verlos. Snif.

Y en lo referente a salud, salvo pequeños inconvenientes que ya estamos encaminando, la cosa sigue estable y con saldo a mi favor. Por suerte el saldo es suficiente para no preocuparme y para mantener tranquilos a los míos.

Por lo demás, los planes para 2010 siguen sin pensar, aunque algunos están ya más que definidos en mi mente. Virgencita que me quede como estoy, que se suele decir, pero poniendo los medios para que las cosas mejoren en todos los niveles, tanto por cantidad como por calidad.

Y pensar que siempre me habían gustado los años impares mucho más que los pares… pues siento comunicar a los años impares que 2010 me lo voy a comer con papas, porque la suma de todos sus dígitos da como resultado 3, que es mi número más favorito del universo y sólo puede traerme cosas fantásticas y maravillosas. Y porque lo más importante para que las cosas salgan bien es pensar que te mereces que salgan bien, y además trabajar un poquito para conseguirlo.

A ver si en las tres semanas que quedan sigo con el mismo optimismo y con las mismas ganas, porque me ha costado un huevo levantarme del último tropezón, pero al final aquí estoy, en pie y lista para dar guerra.

Ganas de matar

Suena: Bailaré sobre tu tumba, de Siniestro Total

Ahora mismo lo que me apetece es calzarme unos tacones de aguja, pasar por todas las puertas de mis vecinos hasta detectar la fiesta y hacer traqueotomías a todos los que estén en el piso… a ser posible hasta que mueran desangrados.

Mi bloque siempre ha sido un sitio super tranquilo, al menos desde agosto que vivo aquí. Es un edificio que, en su mayoría, pertenece a una familia. Hay algunas viviendas alquiladas, a estudiantes, a parejas jóvenes y a jóvenes trabajadores mileuristas. Además es una zona muy tranquila, se puede llegar a cualquier hora y no da miedo ni parece que te vayan a atracar en una esquina, salvo algunos fines de semana que se desmadran los que salen por aquí.

Eso era lo que pensaba hasta ayer, pero desde hoy nada volverá a ser igual. Han montado el fiestón de su vida, los muy capullos, y han empezado a hacer un ruido ensordecedor a las once y media de la noche. Es increible que la gente aún no sepa que a determinadas horas no puedes estar montando una fiesta del copón porque molestas y que a partir de las doce de la noche superar determinado nivel de ruidos es un ilícito administrativo por lo menos. Eso sí, como no paren antes de la una, mañana se van a comer mi despertador a toda hostia mientras yo me voy a desayunar al bar de abajo, a ver si se dan cuenta de lo molesto que es el ruido a deshora.

Aquí estamos, mi resfriado, sus síntomas y yo aguantando a niñatos con la música a tope, gritando como si se estuviera terminando el mundo, haciendo llegar haces de luz a mi habitación, que dicho sea de paso da a un patio interior que es donde vive el ascensor, con una mala hostia creciente y unas ganas insoportables de llamar a la policía y que les enseñe un poquito de educación, dado que en sus casas parece que han sido incapaces de hacerles comprender que por muy sábado que sea y muchas ganas de fiesta que tengan la convivencia pacífica es lo más importante para todos.

Lo dicho, dos hostias a tiempo nos hubieran evitado un dolor de cabeza a un montón de personas. Carnet de padres ya!

El mundo está loco.

Suena: Con gotitas, de Maldita Nerea.

Hace un rato y aprovechando que GranMercadoDebajoDeCasa abría hoy, he bajado a hacer la compra que no hice ayer (porque estuve de pendoneo) con tan mala suerte que he tenido que ir un trozo de camino detrás de cuatro chicos que calculo tendrían entre 16 y 19 años. Más o menos. La conversación interceptada ha sido la que paso a transcribir.

– Es más divertido el paintball.

– ¿Sabes lo que estás diciendo?

– Sí, que es más divertido el paintball.

– Es verdad, yo también lo creo.

– ¿Estás diciendo que te lo pasas mejor jugando al paintball que enrollándote con una tía?

– Sí.

– Bueno, es que liarse con una tía no es divertido.

– Estás a gusto pero no te diviertes.

– Claro, no te ríes.

– Pues qué queréis que os diga, yo prefiero enrollarme con una tía antes que irme a jugar al paintball.

– Qué va! pero qué va! Hala tío, tu no sabes lo que dices!

Con lo claro que he tenido yo siempre que prefiero echar un polvo antes que una partida a la videoconsola… y ahora resulta que sólo uno de cada cuatro chicos llega a la misma conclusión que yo. Las nuevas generaciones son muy raras.