Perder la fe

Ayer me pasó algo que me hizo pensar que, definitivamente, la humanidad está avanzando a toda máquina hacia su propia autodestrucción.

Dos madres jóvenes, con tres churumbeles, en una cafetería.

Min con MinPadre en la misma cafetería con una cocacola y un mosto, alucinando pepinillos.

El niño mediano se mete detrás de la barra, el camarero indignado le recrimina que no se puede entrar ahí, la madre chilla “dónde está el niño! dónde se ha metido el niño! socorro mi hijo!” la otra madre chilla “está aquí, no te preocupes” el camarero sirve dos cafés y un mosto. La madre ve al niño y dice “uy, qué susto, jajaja, jijiji” pero el niño sigue jugando dentro de la barra. El camarero empieza a entrar en modo berserker.

La niña mayor tira el mosto por la mesa, no penséis que avisa, todo lo contrario, se sube al carrito y deja que la silla empape el mosto que escurre desde la mesa. El camarero lo ve. Termina de entrar en modo berserker. Regaña a las madres, explica con muy mala hostia que no pueden plantarse en el bar y un día romper un cenicero, otro día joder el tapizado de tres sillas, otro día cargarse dos vasos. La madre número dos muy tranquila le contesta “qué vamos a hacer, es que son niños”. El camarero implosiona mientras trata de explicar que claro, como son niños, que además tienen madres, estas madres tienen que controlarlos, o dejarlos en casa, que ya está bien, y que no quiere que vuelvan a entrar así en el bar, porque cada día le joden una cosa, y que para eso no le trae a cuenta la consumición, que con dos cafés y un mosto no limpia el tapizado de tres sillas, repone los objetos de cristal que rompen y además atiende al resto de clientes con una sonrisa, y que no pueden ir así por la vida.

La madre que había perdido a su hijo dice “es que no somos de aquí, pero tranquilo, que enseguida nos vamos”. El camarero contesta “ya se nota que no sois de aquí, ya, que ya me había dado cuenta de que nunca antes nadie había entrado así a mi cafetería” mientras reniega en hebreo por lo bajinis.

La madre número dos se acerca a la barra y dice “cóbrame” y él le dice “son equis euros, y por favor, el próximo día o venís sin niños, o los controláis o entráis en el bar de al lado” a lo que la madre responde sin ningún tipo de vergüenza ni preocupación “qué mal fario tu, que me voy de vacaciones y encima tengo que aguantar que me echen la bronca por los niños, ja, pero esto yo lo voy a poner en internet”

Jódete y baila. Tus hijos son unos maleducados. No sabes controlarlos. No sabes educarlos. Acabas de molestar a las quince personas que tomaban tranquilamente sus cafés y refrescos a la hora del aperitivo y encima estás indignada y vas a ponerlo en internet para que nadie vuelva a entrar en ese local. Como todas las madres sean así estamos acabados. De verdad, acabados del todo. Y además nos lo tenemos bastante merecido.

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17 comentarios

  1. Chica, lamentablemente situaciones semejantes son cada vez más habituales. ¿Increíble, verdad? Tenemos más derechos que nadie y ninguna obligación, y el respeto a los demás… ¿qué es eso? Algo que se extinguió hace tiempo.

    Me gustaría ver la versión de la mujer en Internet, jajajaja…

    Qué harto tenía que estar el camarero, porque mira que normalmente aguantan carros y carretas… Pero vamos, por lo que cuentas, estas mujeres son como Atila.

    En fin, chata, espero que la maternidad no nos vuelva así, jajaja…

  2. Yo le ponía un monumento al camarero, como dice Inner girl debía estar hartoharto porque no suelen decir nada. Odio esa frase de “son niños”, yo era niña y no hacía esas cosas. Que parecen sacados de una cueva.

  3. Buf, de oírlo te dan ganas de levantarte de la silla y aplaudir al camarero. El problema es que nunca sabes hasta qué punto te van a seguir hasta que lo haces, del impulso.

    Unas ordinarias que criarán hijos sin sentido igual que conejas, porque la maternidáaaa, le da un sentido nuevo a sus vidas. Sí, el sentido de estar gilipollas perdidas en cuyas manos la educación de los niños es como jugar a la ruleta rusa…

    Ag, no puedo con esas cosas.

  4. Lo de tener hijos deberia estar regulado… un carnet para padres o algo por el estilo. Hijos consentidos, padres que consienten y encima, no se te ocurra recriminar, que eres un cabronazo. Si voy a un restaurante o un bar pido la mesa sin niños cerca, quiero disfrutar de mi tiempo libre y no aguantar las tonterias del hijo de otro.

    Como dice Abisal, yo cuando era niño no hacia esas cosas y si se me ocurria, mis padres me regañaban y ya no levantaba la mirada del suelo en lo que quedaba de día.

  5. El problema es que lo que te pide el cuerpo en ese momento es aplastarle otro cenicero de vidrio en la cara a una de las dos madres (o a las dos) y decirles a los niños que si no aprenden a respetar a los demás, a lo mejor, algún día se encontrarán con otro tipo desquiciado que les arregle la cara a ellos. Probablemente, además, sea lo que les ocurra, aunque se trate de otro macarra como ellos.

    Si es que habría que poner anticonceptivos en el agua del grifo.

  6. ¿te sorprende con esas madres que los críos hagan lo que quieran? lo peor de todo es que se sienten que tienen inpunidad y que realmente pueden hacer lo que les da la gana. Menudos críos cuando crezcan.

  7. Qué tal tu examen?? No tiene nada que ver, pero salgo de la desconexión vacacional y sé que lo tuviste ayer…

  8. ¿No está prohibida la entrada de los niños a las cafeterías? Por ahí, el camarero nos demostró que también hay quien evoluciona hacia la paciencia en vez de hacia la paranoia, jeje, como el caso de esas madres. Ya me imagino cómo se solucionaban estas cosas en el Oeste, con un buen colt, un buen tiro… y un buen whisky 🙂
    Ver para creer. Saludos.
    Siesp…

  9. Niños malcriados hijos de padres permisivos que a su vez son hijos de padres machistas/misóginos y madres abnegadas.

    O simplemente la nueva generación de pequeños engendros del demonio.

  10. Uf, vaya tela, así vamos como vamos. La verdad es que muchos padres abdican de su labor de educar. :-S

    Vengo del blog de Brie. Encantada de conocer el tuyo!! 🙂

  11. […] Peor aún, los padres que siempre se ponen de lado del salvaje de su hijo cuando otro adulto les llama la atenc… cuando están haciendo alguna barbaridad. Los padres que ante un la profe me ha suspendido porque […]

  12. Dentro de unos años, estos críos a los que les han dejado hacer lo que les da la gana, les pilla la policía haciendo botellón a las 3 de la mañana y asaltan la comisaría al grito de “<i<Dejadnos beber en paz!”. El juez los castigará 3 meses con toque de queda sin salir más tarde de las 10 de la noche (¡¡el juez los castiga sin salir!!), y los padres recurrirán la sentencia.

    Yo no sé cómo hay gente que se sorprende por lo que ha pasado en Pozuelo, si se estaba larvando desde pequeñitos…

  13. El mundo se vuelve loco. Yo como vaya de cena y me toquen los papis con sus peques al lado me pongo mala, más que nada por lo complicado que es reprimirse y no meterle un hostión a la mare, más aún cuando después que su niño lleve 3 cuartos de hora dando por saco al resto de las mesas le pega un bofetón porque no la deja hablar con el de al lado. “Hija, esque ya sólo hace caso asi”. Uf… a esas les pegaba yo el bofetón pero bien pegado, y no a una criatura, que es un monstruo por culpa de esas madres. En fin, me enciendo. Te seguiré, me gusta tu blog!!

  14. […] Perder la fe, visto en el blog Paraísos Desiertos. Min nos cuenta una anécdota, que creo que es muy ilustrativa, de cómo dos madres permiten que sus hijos asilvestrados la líen parda en un bar, y encima se pongan a malas con el camarero que les llama la atención. […]

  15. uuuuyyyyy que lo va a poner en internet!!!!!!!!!
    la gente de hoy en día no tiene respeto por los demás….

    un saludo!!

    =)

  16. […] Pero es solo la punta del iceberg de este problema de actitud paterna: la dejadez en la educación, el consentimiento de todo lo que el crío haga o pida, la ausencia de castigos y de explicaciones de por qué el niño se ha comportado y merece ser […]

  17. Como le he dicho a Noe, somo un reflejo de nuestros padres.
    Por desgracia, a muchas mujeres le suena la alarma del reloj biológico ese que dicen que tenemos y cuando ya es tarde, no han pensado en las consecuencias de tener hijos. Total, ¿para que están los abuelos sino para cuidar de los hijos? Que mientras tengo que tomarme mi cañita en el bar…

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