Pequeñas cosas

Suena: (Cuando vuelvan) Las malditas golondrinas, de Nena Daconte

Hay pequeñas cosas que te hacen feliz sólo con existir. Que hacen más divertidas y llevaderas las necesidades. Incluso que hacen desaparecer las más mundanas. Algo así me ha pasado a mí.

De repente tengo alguien con quien hablar de todas las cosas que solía publicar en el blog, y se nota el parón en el ritmo de posteo. Hay cosas que necesito soltar, pero que ya no necesito soltar aquí porque hay alguien que sabe hacerme sentir mejor sólo con dos palabras. No me hace falta pensar, sólo disfrutar de su compañía.

Supongo que llegará un momento en el que las cosas cambien de nuevo y sienta la necesidad de postear otra vez a diario, pero ahora mismo no me apetece demasiado, porque tengo un amigo al que aburrir con mis cosas y que me lo agradece prometiéndome cafés, que me acompaña al cine, que me hace evadirme de mis problemas…

Siempre he tenido este tipo de gente cerca, para qué nos vamos a engañar, pero que alguien lo haga sin paternalismos y sin intentar decirme lo que tengo que hacer es genial. Pensaba que sería todo mucho peor. Pero lo peor ha pasado, en parte gracias a sus ánimos y su apoyo. Y a que es una de las pocas personas con las que realmente me apetece hablar del tema. Es una situación bastante extraña, pero no voy a engañarme, es una situación que me encanta.

Y, curiosamente, tengo muchas ganas de volver a Madrid para que nos tomemos aquel café del Starbucks que me tiene prometido 🙂

Nueva temporada de series.

Suena: Summercat, de Billie the vision & the dancers

Han vuelto. Y han vuelto todas en martes. Esta semana ha sido el gran pistoletazo de salida de las nuevas temporadas de mis viejas series. Aunque hay una nueva a la que pretendo darle una oportunidad. Vamos a lo que vamos.

Aviso, en Californication hay un trozo con letra blanca, spoiler, cuidado, si queréis leerlo podéis seleccionarlo, pero cuidado porque ahí está. En el resto… creo que no digo nada nuevo, así que los spoilers a vuestro riesgo, que es que yo ya las he visto.

Quinta temporada de Cómo conocí a vuestra madre. Empieza… como siempre. Parece que no ha pasado el verano, porque seguimos en el mismo punto que se quedó. Nada nuevo bajo el sol. Sit-com de cinco jóvenes neoyorkinos en edad de buscar parejas estables, uno de ellos obsesionado con encontrar al amor de su vida, ¿queda alguien que no sepa de qué va?

Cuarta temporada de Heroes. Empieza… mal. Para qué engañarnos. Previsible y desafortunado primer episodio de hora y media. Veremos lo que pasa, pero es una candidata a olvidar, por mucho que me pese, porque ha sido mi serie de bandera junto con la cancelada Pushing Daisies. La promesa que era la primera temporada de Heroes empezó a degenerar con la huelga de guionistas. La tercera temporada empezó a ser insostenible, no entiendo cómo no le han dado una muerte digna, pero seguiremos viendo hasta dónde llegan los poderes de Peter Petrelli y qué sucede con Nathan, Sylar, Noah, Claire y demás elenco.

Tercera temporada de Californication. Más de lo mismo. Hank Moody sigue siendo un crápula jodidamente sexy en California. Su hija al fin deja la preadolescencia para ser una puñetera adolescente problemática, como todas en determinada franja de edad. Y él se encuentra con que nadie compra su nueva novela… y necesita vivir, así que se hace profesor de universidad.

Tercera temporada de The Big Bang Theory. Empieza genial. Como siempre. Los cuatro frikis van evolucionando a seres sociales, y Penny va evolucionando a ser friki. Me encanta esta serie. Y paso de spoilearla, ni en blanco. Hay que verla y punto.

Nueva adquisición: The vampire diaries. Un vampiro vuelve a su pueblo natal, recuerda a su amor y necesita volver. De repente las cosas empiezan a complicarse, muertes, ataques de animales desconocidos… sabe Dios qué, el pueblo teme y hasta ahí puedo leer. Voy por el episodio dos y no sé si la seguiré entera o no superará los cuatro episodios seguidos. Me gusta menos que True Blood, claro que ésta está en parón.

Hay días y días.

Suena: Sin cadenas, de Los Pericos

De repente la cosa más absurda te saca de la rutina. Y te arranca una sonrisa y un pensamiento agradable. Y ganas de seguir sonriendo. Y te da igual que no salga el sol, que llueva, que se haya terminado el verano o que tus vacaciones vayan a ser de un fin de semana.

A veces parece que el mundo se cierra a tu alrededor, que te quiere devorar y no dejar nada. El cambio de temperaturas te afecta al carácter, por no hablar del resfriado absolutamente necesario en esta época del año. Te miras al espejo y te ves peor que nunca, te salen granos que no recordabas haber tenido desde los diecisiete.

Pero en el momento menos pensado te sale un plan que no sabes cómo saldrá, pero te apetece. Te hace sonreír y te ilusiona. Puede parecer una estupidez, porque tampoco es nada del otro mundo, pero significa un respiro, salir de la rutina, alejarse de la presión constante del no saber.

Y te pintas tu mejor sonrisa, y te arreglas la pestaña, y te pasas dos horas pensando qué ropa te vas a poner para acabar echándote encima lo primero que pillas porque llegas tarde. Por el camino te das cuenta de que has estado tan activa con todas las cosas que tendrías que haber hecho en cinco días y que has hecho en tan solo dos que no te ha dado tiempo a ponerte nerviosa, y eso es bueno, porque sabes que no vas a pasarte dos horas dándole vueltas a lo primero que pilles, presa de los nervios.

Además esta vez no hay motivos para temer. Un plan inocente con un amigo cualquiera no implica nada raro. Sólo es un respiro que te permites la licencia de tomarte a pesar de que, probablemente, no deberías hacerlo. Pero te da igual, porque tienes derecho a tu ración de tiempo libre. Sabes que es un tiempo valioso que te está cundiendo menos de lo que debería porque los nervios han hecho presa de ti. No es el fin del mundo, te dices.

Y luego, al volver a casa, con la cabeza inundada por la música que sale de tu mp3, te das cuenta de que es verdad. No era el fin del mundo. Pero quizás era el principio de un nuevo mundo, de afianzar algo que te gusta, de apuntalarlo bien. Un rato de reír, ganas renovadas para lo que te viene por delante, nuevas ilusiones, la promesa de más planes. Cosas absurdas dichas con una inocencia, fingida o no, que te hace reír cada vez que las recuerdas.

Y entonces descubres lo poco que necesitas para ser feliz. Una peli divertida, un rato agradable tomando unas cañas, buena charla y mejor compañía. Algún chiste malo, quizás, que te haga soltar la carcajada cada vez que lo recuerdes.

Hay que joderse, tres meses separan mis dos últimas no-citas, y jamás hubiera pensado que pudieran parecerse tan poco una a la otra. Y lo más curioso es que podría habérmelo esperado al contrario de como sucedió, pero ahora me alegro de haber sido gratamente sorprendida. Sé que esto es un nuevo principio con recuerdos más agradables que el que, inevitable e inconscientemente, terminó ayer a golpe de Rafa Pons, que siempre consigue poner una buena banda sonora a ciertos momentos. Por ejemplo éste silencio. Que sólo me recuerda cómo hice un nuevo amigo que me va a dar muchas alegrías y espero no equivocarme al pensar que muy pocas penas.  [Puede llevar a engaño, la canción habla de una historia de amor/desamor, extrapolar a bonita amistad espero que muy duradera] Es fantástico encontrar buena gente en la vida.

No me tengáis en cuenta el tono moñas perdido, por favor, que es que estoy otra vez saliendo a CasaMiMadre y yo creo que se me nota en que me pongo tontita perdida y sueño con lentejas 😀 (Es que mi madre hace muy bien las lentejas!!)

¿Astenia? ¿ya?

Suena: La flor más bella, de Memphis la blusera

Llevo unos días sintiéndome un poco rara. Estoy un tanto irritable y bastante nerviosa. Me quedo mustia y triste sin motivo aparente y, de cuando en cuando, me dan unas ganas terribles de llorar.

Esto podrían ser señales de que estoy pasando una mala época sentimental, pero esta vez no es así. Estoy en un momento que ni fu ni fa después de un año que ha sido más malo que bueno, pero tampoco especialmente malo, porque a mí los años impares me van bien aunque me vayan mal.

Tampoco se debe a inestabilidad laboral, tengo demasiada estabilidad, como parada, pero estable. No me pilla por sorpresa andar sobre la cuerda floja ni depender aún de factores externos, ni haber cobrado un euro a pesar de las promesas, ni no saber qué va a ser de mi vida de aquí a dos meses, porque tengo un plan para cada situación y eso me tranquiliza ligeramente.

No se debe al cambio de piso, porque mis compañeras son chicas agradables, la zona es maravillosa y el piso, aunque viejuno, está bastante bien. Me he adaptado con rapidez, aunque hay cosas que aún me va a costar entender y a las que tendré que acostumbrarme poco a poco si no quiero estar en unos meses buscando piso de nuevo, aunque supongo que dentro de unos meses estaré buscando piso de nuevo, porque tengo la sensación de que mi casera no se va a conformar con el IPC en junio.

Tampoco es debido a problemas con mis amigos, que de momento se mantienen estables. He conocido a algunas personas bastante interesantes y que, tal vez, acaben aumentando el número disponible, de momento no me quejo, porque si bien empezaba el año conociendo a varias personas muy divertidas y agradables, el tiempo me ha demostrado que la compatibilidad tarda en verificarse. He recuperado el contacto con algunas personas de las que me había alejado por motivos ajenos a nuestra común voluntad, y la verdad es que eso me hace bastante feliz.

En resumen, no hay nada que vaya mal, no hay nada que deba entristecerme ni deprimirme, no hay ningún motivo para que me sienta triste o melancólica. La semana pasada estuve en casa de mis padres y esta semana vuelvo a ir, tengo todo el amor que necesito y además tengo comprensión y posibilidades de desahogarme con gente agradable. ¿Entonces?

Creo que tengo un ataque de astenia otoñal galopante avanzada y adelantada. Habrá que esperar a que remita… porque yo no vuelvo a tomar pharmaton ni nada que se le parezca, que ya he tenido bastante con dos chunguillos temblorosos. ¿Por qué es tan complicado? ¿Por qué no podemos deslizarnos graciosamente de una estación a otra sin sufrir consecuencias tan desagradables? Al menos no se me ha empezado a caer el pelo, que no será mucho, pero menos es nada.

Al fin míos.

Hoy estoy generosa, va el vídeo completo por si alguien tiene interés.

Al fin en mis manos. Ayer recogí mis premios por ser una niña buena y aplicada durante mi postgrado. Por haberme impuesto intelectualmente a 147 personas y haber permitido que sólo dos se me impusieran a mí. Tras dos meses de pensamientos tipo “para cuando me lo den voy a tener que comprarlo de nuevo porque estará desfasado” pero por suerte estaba equivocada.

La medalla me parece tan mona que ardo en deseos de llegar a CasaMiMadre con ella y enseñársela. Seguro que va a crecer lo menos diez centímetros por el orgullo y eso (reconocedlo! es una monada, con su pajarraco ahí… jejeje)

En ese mismo viaje descubrí que hay quinta temporada de Espinete no existe, por si alguien quiere verla y se ha perdido las cuatro temporadas anteriores. Pero no haré más hincapié en ello, un poco de autobombo es más que suficiente.

Esta noche celebraré haber recibido al fin mi merecido, aunque la velada quedará ligeramente deslucida porque se me han quedado algunos invitados en el camino, pero no passsssssa nada, porque estaré rodeada de amigos y eso siempre se agradece. Incluso cuando falta el más guapo de todos, MinAmigo, que está viendo algo que, hace diez años, yo hubiera creído tan imposible como dejar una mayonesa casera al sol de agosto y que no se ponga mala en todo el mes. No quiero meterme en cosas de alienígenas, no vaya a ser que llegue alguien defendiendo que eso no es imposible, en cambio sé que nadie osaría discutirme lo de la mayonesa 😀

Y ya está. Estoy tan aburrida y abandonada por la musa que ni siquiera me apetece escribir la entrada que tengo “apuntalada” con las notas que tomé del periódico en el tren de la entrada anterior. Y eso que va para el 5% lo que aumentarán los impuestos sobre el ahorro en dos legislaturas socialistas… por no entrar a valorar el IVA y demás cuestiones peliagudas. Eso para otro día. Pasadlo bien durante el fin de semana.

El chucuchú del tren.

Suena: Sólo le pido a Dios, de Ana Belén y Victor Manuel.

Entro en la web de renfe pasadas las once de la mañana. Quedan menos de 24 horas para que salga el tren que quiero coger y tal vez queden billetes de última hora al 50%. Si no, tendré que comprarlo al 100% porque no quiero viajar en autobus.

Quedan, pero sólo en preferente. Son diez euros menos que el normal en turista. Bendigo mi suerte y compro. Límite de compras realizadas con el sistema blao superadas. La otra tarjeta. Operación denegada. Vale, me han pasado un par de recibos por la cuenta y me quedan diez euros menos de lo que cuesta el jodido billete.

Cojo el coche, voy a toda pastilla al cajero, ingreso una cantidad indeterminada suficiente para comprar el billete, vuelvo. Veinticinco kilómetros y una cola en el cajero en cuestión de media hora, es un buen récord contando los semáforos y el camino de cabras. Aparco en la plaza de cualquier manera. Corro a casa. Compruebo la disponibilidad de saldo suficiente para la transacción. Todo en orden. Compro. Tengo mi billete y me olvido de todo.

Esta mañana me recibe un azafato encantador que chequea mi billete, me pregunta si viajo sola y me indica que el sigueinte vagón a la derecha. Me pregunta si necesito ayuda con la maleta. En el andén. Agradezco el ofrecimiento, pero puedo. Me despido de mis padres besuqueandoles a los dos, entro, tengo una butaca individual para mí y algo de sitio en el guardamaletas. Me acomodo, aparece el azafato ofreciendome el desayuno, café, zumo, huevos revueltos, cómo quiere el pan, también tenemos yogures. Alucino. ¿Prensa? Sí, por favor, El País y un café, nada más, de verdad, muchas gracias.

Me explica que cuando viajas en preferente tienes un servicio a bordo, desayuno, almuerzo, comida, merienda o cena, dependiendo de la hora. Fantástico. Por diez euros menos me han dejado la prensa del día y me dan de comer. Además se va genial, es muy cómodo tener una butaca sin compañero. Me gusta viajar sola cuando viajo sola y con compañero de viaje cuando viajo con alguien. Pero la última vez viajé con compañero a pesar de que iba sola y el 80% del vagón estaba completamente vacío.

Se me ha hecho cortísimo. Me ha sorprendido lo bien que cuidan a los pasajeros de primera, ofrecen agua y caramelos, pasan varias veces con auriculares y te dejan la prensa tooooodo el camino. Claro que si te montas muy tarde lo mismo te queda sólo el marca 😀

Creo que voy a repetir experiencia, con suerte puedo hacerme fija de los descuentos de última hora en preferente y mi calidad de vida aumentaría tres o cuatro enteros. Gracias renfe, me has alegrado la vuelta a la rutina.

Pause

Suena: Lia, de Ana Belén.

Ahora mismo vivo en una pausa. No tengo ni idea de qué va a ser de mi vida, y hasta la semana que viene no voy a saberlo. Me muero de ganas de que pase esta semana, por saber algo más, pero de momento sólo puedo esperar.

Llevo más de una semana en CasaMiMadre, recibiendo todo tipo de mimos y amores, aunque no he tenido tiempo de disfrutarlos de verdad, porque estaba estudiando un montón. Mañana es el día bueno de verdad, que me voy de escaparates. Tengo un montón de ganas de ver qué se va a llevar en la nueva temporada, sobre todo en cuanto a zapatitos se refiere.

Por otro lado, el fin de semana ha sido demasiado tranquilo. Me he vuelto a cambiar el pelo… y ha pasado lo que tenía que pasar. Hasta aquí puedo leer. El viernes estaba muerta, pero me quedé hasta casi las cuatro de la mañana charlando por skype con mis frikiamigos, los mismos frikiamigos que este sábado van a degustar la maravillosa receta del pollo al curry japonés. Descubrí de nuevo lo agradable que puede ser charlar con alguien cuya voz te cautiva. Y lo maravilloso que es charlar con cuatro o cinco amigos, aunque tenga que ser a través de un programa de voz. Ahí se coció la megaorgía.

Como nueva madrileña que soy, me moría de ganas de una noche en blanco, y justo la de este año puedo disfrutarla. Aunque me han dicho que es una mierda porque como es gratis todo el mundo pa la calle. Nosotros vamos a celebrarla a nuestra manera, será en blanco por estar jugando a cosas frikis, tipo hombre lobo de casnosequé o jungle speed. Pero tengo que trabajar seriamente para conseguir que salgamos un ratito. Me muero de ganas de pasarme una noche de sábado hasta las mil bebiendo mojitos y charlando tranquilamente.

En realidad esta entrada es fruto de mi felicidad y mis ganas de divertirme, en la próxima quizás anuncie una remodelación… o quizás simplemente la lleve a cabo sin avisar 😀 que tengo ganitas de organizarme de otra manera. ¿Y vosotros? ¿Qué pensáis hacer el finde? ¿Hacéis planes con tanto tiempo?