La proposición.

Suena: Dime que me quieres, de Tequila.

Cita del día: -Joder, yo no he pedido ésto, quería ésto (señalando la foto del menú) -Tranquilo, pequeño, ya aprenderás a leer, ésto es ésto y tu has pedido ésto de aquí abajo (siempre señalando el menú)

Pensamiento inconsistente: ¿Cómo lo hacen los geles antibacterianos para lavarse las manos sin agua para dejar las manos limpias? ¿Es que si vas al baño y te lavas normalmente no sale negrillo? No entiendo el principio por el que se rigen.

Aquí estoy yo, one more time a horas intempestivas. Son las seis menos diez de la mañana. Me pican los ojos. Tengo sueño. El pelo mojado. El labio a punto de sangrar por la sequedad que me provoca la city. La maleta casi terminada. Casi. ¿Y en qué me entretengo? En proporcionar a mis ocasionales visitantes (y a los de siempre, of course) una peli que ver el domingo por la tarde, o mejor, el lunes a precio reducido.

Ayer salí a embellecerme un poco después de una dura jornada laboral. Mi amiga del master llegaba de sus vacaciones y yo la echaba de menos. Pero no estaba de humor. Tenía que lamerme las heridas durante toda la tarde en mi casa, sola y abandonada, con la actitud ridiculamente pesimista de alguien que no tiene ganas de pelear contra gigantes imaginarios. Así que, tras el pretexto de los cortes en la línea 6, decidí excusarme y no salir. Claro que no contaba yo con dos cosas, a saber:

1) Mi amiga es más persuasiva de lo que parece, la muy bruja.

2) Mi autobús pasaba por delante del cine.

El detonante definitivo fue la cosa 2. Había una mujer esperando para montarse en el autobús. Y en el momento en el que el vehículo paró y abrió sus puertas, un cartel desde las puertas del cine me hizo una señal con el dedo. Parecía decirme “venga, chata, no jodas más y bájate del bus” así que no me quedó mucha más opción. Antes de que el conductor arrancase piqué y bajé del bus. El hombre debió pensar “joder con la vaga de los huevos, se mete al bus por una parada” pero no, señor conductor, que iba para tres y un transbordo de otras cuatro, ¿qué culpa tengo yo de que los carteles de cine me hablen?

Total, que después de esperar media hora en una terraza hasta que abrió la taquilla (provisionalmente cancelada la primera sesión, qué vamos a hacerle) y dejarme más de dos euros y medio en un puto café con hielos, me hice con mi entrada y me acomodé perfectamente. Datos relevantes, éramos seis personas, cuatro iban en grupos de a dos y dos solas, yo era una de las almas solitarias. La peli era en V.O.S.E. Las dos parejas de dos mujeres se comunicaban en inglés, aunque estoy en posición de afirmar que al menos una de ellas era autóctona, porque pronunciaba las erres demasiado bien y además intercalaba algún “joder” en su conversación. El chico de la fila de atrás no sé qué idioma frecuentaba habitualmente, porque como iba solo no abrio la boca. La peli era La Proposición.

Veamos, entretenida, para tarde sin nada mejor que hacer, momentos de bajón o ratos de necesidad de esperanza y fé infinitas.

Previsible.

Divertida.

Optimista.

El mejor personaje, sin lugar a dudas, la abuela. El peor, la exnovia, niña mona luciendose con el único propósito de dar una coartada a la jefa.

Ella es la editora jefe de una gran empresa editorial de Nueva York.

Él es un aspirante a Editor que lleva tres años trabajando para ella.

Ella es una mujer tan ocupada que desvía incluso las llamadas de su abogado. Cosa que nunca se debe hacer, pero mucho menos cuando te llama tu abogado de extranjería para comunicarte que te faltan trámites para obtener un visado.

Ella consigue que uno de sus autores vaya a un programa de la televisión americana, así que nada más llegar al edificio se toma su café del Starbucks eficientemente servido por su asistente, Él, y va a regañar al tipo que tenía que llamar al autor para lo de la tele. El pavo se excusa con gilipolleces que ni yo me hubiera creído. Ella se enfada y le despide. Acto seguido los superjefes de la empresa la llaman para comunicarle que su visado ha sido denegado, como no habla con su abogado, él se encarga de llegar a ella (eso es eficiencia, sí señor). No hay manera de que la cosa se solucione, así que el despedido pasa a ocupar el puesto de ella, que se convertirá en la deportada si no lo soluciona. Imaginación al poder, el asistente entra para librarla de la reunión y ella se inventa que están prometidos. Se van el fin de semana a la casa de él en Alaska y allí ella descubre que no tiene ni idea de quién es su ayudante. A partir de ahí todo viene rodado, es bastante previsible, pero entretiene y alegra la tarde. Yo salí del cine tan como nueva que incluso me fui a tomar algo con mi amiga y sin necesidad de autocompadecerme por lo mala mano que tengo para ciertas cosas.

Puntazos de la peli, varios. Algunos personajes son definitivamente surrealistas, como Ramone, incluso Margaret cuando los guionistas deciden hacer que deje de ser la bruja mala del oeste por unos instantes. Tiene algunos golpes de humor realmente divertidos. Si no tenéis nada mejor que hacer y podéis obtener precio reducido entrad a verla, porque es divertida. Eso sí, recordad, sólo es una peli, esas cosas no pasan.

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3 comentarios

  1. Vale, lo tomo como un truquiconsejo… pero qué envidia me dais con esos cines de VOS… aquí no hay nada de eso :(… a esperar que salga en deuvedé…

  2. Pues por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a pasar ligeramente de tu recomendación, no me llaman nada este tipo de pelis. Y con lo mal que voy de tiempo…

  3. Hola, me suena a que esta malísima, pero igual la voy a ver, saludo.-

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