Algo malo tenía que tener.

Suena: Hace calor, de Los Rodriguez.

Cita del día: -para eso cojo el bus aquí y hago transbordo en príncipe pío -ya, pero yo no tengo abono

Pensamiento inconsistente: a veces la gente se pasa de empática.

Ayer fue un día horrible. Pensaba haber hecho un montón de cosas. Al final no hice nada. Ni siquiera dormir bien.

Cuando me vine a Madrid estaba feliz de la vida, pensaba que todo sería maravilloso, que haría un montón de cosas, que tendría tiempo libre. Poor me.

Los primeros meses, con habituarme y ser la novedad, hice cosas, vi a un montón de gente que me moría por ver, fui a un montón de eventos, incluso vi mis primeras películas en V.O.S.E. Luego llegó la falta de tiempo. El máster me robaba mucho tiempo, además acababa de encontrar trabajo. Sarna con gusto no pica, dicen. Esperaba ansiosa mi primer sueldo de becaria. Eran prácticas remuneradas. La paleta de pueblo no se atrevía a dar candela con el tema. La urbanita se excusaba con el manido “estoy aprendiendo mucho”.

Desde el primer día tuve claro el objetivo: quería uno de los seis puestos de honor del máster. No era sencillo, alrededor de ciento cincuenta personas para seis menciones, iba a tener que ponerme las pilas desde el primer día. Pero estaba motivada. Era lo que yo quería, y pensaba ir directa a por ello. Al principio la competencia fue muy dura. Poco a poco la gente se fue relajando y al final les entraron las prisas a todos. Pero yo fui constante. Muy constante. Tan constante que me jugué un pelo la facultad por conseguir mi objetivo madrileño. Sarna con gusto no pica, dicen. Quedé la tercera de la promoción, lo cual es algo más que una simple mención, lleva premio y me siento orgullosa. Lo he dicho otras veces, pero es lo que tienen las recopilaciones.

En el despacho todo iba genial hasta que un capullo externo me usó de secretaria personal y nadie dijo nada. Ni siquiera me importaba que no me pagaran ni el abono transporte, porque estaba aprendiendo un montón. Me supervisaban, me ayudaban y me enseñaban. Pero aquello fue la gota que colmó el vaso y me harté. Empecé a tomarmelo como lo que era, una mierda de convenio de prácticas por el que ellos tenían a una trabajadora eficiente gratis y yo tenía experiencia demostrable en el curriculum. Como yo no me tomaba tan en serio mi trabajo, no me sentía moralmente capaz de preguntar por mi abono de transporte. Ni por nada.

La ciudad seguía siendo maravillosa. Me encantaba salir por la noche a cenar y a tomar un par de cañas de tranqui. El inconveniente era que todo costaba demasiado. Pero podía asumirlo. A pesar de que no me pagaran en la oficina. Podía asumirlo porque tampoco hacía grandes excesos. Pero cada vez me quedaba menos tiempo. Con todos los inconvenientes era feliz. Además había “conocido” a alguien que me hacía los pesares más llevaderos. Alguien que estaba segura de que tenía una situación personal más complicada de lo que parecía. Alguien a quien presuponía con una cantidad de dificultades que al principio no sabía si quería asumir. Las dí por hechas sin siquiera preguntar, y poco a poco fui dándome cuenta de que no me importaban. Y era alguien con quien me encantaba hablar. Alguien con quien aún me encanta hablar a pesar de todo. Y que espero que vuelva más normalizado de las vacaciones, porque estoy empezando a pensar que es mi puesto de honor personal. Tenía vida social, había conocido a un montón de gente, incluso hice amigos en el máster. Puede que hasta un par de contactos. Y mi ego estaba inflado. Mis compañeros me consideraban una de las mejores. A pesar de que me falta una asignatura para estar licenciada me consideraban una de las mejores. Mi autoconfianza volvió. Hasta un punto en el que me dí cuenta de que yo no sabía lo mucho que sabía de derecho. Tenía motivos para estar orgullosa.

Pero entonces sucedió. Llegó Junio y con él los calores y el aplatanamiento. Llegó el batacazo que me dejó para el arrastre, y los astros empezaron a conjurar para ponerse en mi contra. Sobre todo el astro rey: el sol.

Yo soy una mujer de interior frío. Estoy acostumbrada a un clima que aquí ni se huele. Estoy acostumbrada a que el calor me de un respiro por la noche, y la noche que no me da el respiro es porque anuncia tormenta. Pero esta jodida ciudad no es así. No deja respirar ni por la noche. El calor es asfixiante, el termómetro se mantiene en temperaturas demasiado elevadas las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana. Y me persuade para quedarme en casa. Y siempre está en obras. Además vivo en un sitio muy cómodo, pero muy mal comunicado. Es una situación nueva, porque estoy a veinte minutos de casi todo, pero a veinte minutos andando, a veinte minutos en metro, y a veinte minutos en bus. Si tengo que combinar dos o más medios de transporte no bajan de los treinta o cuarenta minutos. Es un coñazo. Pero la habitación es exterior y tiene cama de matrimonio. Eso sí, no me libro del maldito calor. Y es que no hay nada perfecto. Ni siquiera lo que parecía la perfección hace unos meses. A pesar de todo tengo que reconocer que soy bastante feliz y me siento bastante bien. Cosa que, desgraciadamente, no tengo clara muy a menudo.

Pero por favor, bajad el termostato, coñe, que a este paso me voy a fundir. ¿En serio puede hacer más calor?

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6 comentarios

  1. Me solidarizo contigo. Admiro a los que siguen funcionando con calor. Yo es que soy como un cubito de hielo y me vuelvo inoperativa o inoperante xD.
    Enhorabuena por todo lo conseguido 🙂

  2. Je je je je je, ¿calor?… esperate a agosto moza… esperate ^^ pero vamos que es normal lo que te ocurre, una vez se pasa la novdad… uno se da cuenta que ni viene del infierno, ni ha llegado al paraiso.

    PD: ¿te he dicho ya que cuando se suda de verdad es en agosto? ^^

  3. Wooo.. pues menos mal que no estas por el sur… Apolo es implacable con nosotros y sufrimos bajo su despotico reinado (toma ya, que poetico por dios…)
    Se fuerte y que el verano no pueda contigo… mira todo lo que has conseguido y lo que te ha costado, no dejes que te lo arrebaten sin al menos luchar hasta el final.

  4. Te advierto que hasta ahora está siendo uno de los veranos más suaves que recuerdo. Por las noches se puede dormir y yo me despierto cubierto con la sábana porque hace incluso fresco. Eso, para mediados/finales de Julio no es habitual.

  5. Biónica gracias 🙂 a mí se me derriten las ideas del todo!! xD

    C. no me lo recuerdes, por favor.

    Staros no, yo pabajo sólo en invierno, porsiaca, pero gracias eh? xD Y tranqui, estoy acostumbrada a ser una luchadora, porque no tengo más remedio, pero así es 😛

    Illuminatus no me digas esas cosas que me matas. ¿Que aún hay veranos peores? 😦 mi habitación parece un horno siempre, hasta cuando hay corriente!! y lo de dormir… pues a mí me cuesta, eh? y para pasarme la noche en vela al menos podría tener compañía, pero ni eso 😦 maldito verano

  6. Por aquí por el sur el verano ha sido flojito también… hasta el lunes pasado, que recuperamos esas agradables temperaturas de cuarenta y pico grados sombríos a mediodía. Eso sí que es aplatanamiento.

    Pero bueno, el calor es lo de menos. Yo diría que el balance global del año es bueno, muy bueno, y tienes que estar contenta. Sobre según qué cosas en las que opinamos distinto… bueno, ya hemos hablado del tema de los consejos, así que lo dejaré.

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