Hombres que amo/odio (I)

Suena: Friday I’m in love, de The Cure

Cita del día: ¡déjame la pda que ya has jugado mucho!

Pensamiento inconsistente: joder, cuando nos juntamos somos peores que los niños.

Llevo varios días dandole vueltas a una nueva serie de posts, porque no ando excesivamente creativa pero soy incapaz de quedarme callada, y como mi vida no es nada interesante últimamente, pues voy a hacer una serie de post acerca de los tipos de hombres que amo y odio. Bueno, es una pequeña exageración, pero nos sirve.

Tipo 1 de hombre que amo: El hombre valium.

Me encantan los hombres que saben hacerme sentir cómoda con ellos. Me olvido de mis inseguridades y me relajo. Vale, no me relajo rápidamente, porque soy tímida y un hatajo de nervios, pero me siento cómoda incluso cuando estoy nerviosa. Son tranquilos y muy calmados, hablan con sosiego, de cualquier cosa, miran directamente a los ojos, aunque no de forma inquisitiva, sino amigable.

El hombre valium es uno de mis preferidos, porque sabe contrarrestar mis ataques de cualquier cosa, desde un cabreo sin sentido hasta un ataque de nervios en toda regla. Simplemente me explica que pasará, en la situación ideal me abraza y me besa el pelo con ternura.

El hombre valium, además, sabe escuchar y da su punto de vista de forma tranquila y calmada, pero de igual a igual. No me trata como a una niña, mucho menos como a una niñata. Sabe que soy una mujer madura y más fuerte de lo que parezco en principio, aunque es capaz de reconocer los signos de mi vulnerabilidad cuando ésta decide hacer acto de presencia. Me trata desde el respeto y siempre con mucho cariño.

Tipo 1 de hombre que odio: el hombre condescendiente.

Podría pensarse que entre el hombre valium y el hombre condescendiente hay un montón de similitudes, pero en realidad son las dos caras de una moneda. Cuando el hombre valium se pasa de tranquilizante se convierte en el hombre condescendiente, es como si el azar girara la moneda.

Durante dos tercios de mi vida podría decirse que he tenido dos padres. Me han educado bastante bien, y me han enseñado a afrontar la frustración y a luchar contra los inconvenientes. Uno aprendió que me las apañaba bien antes de dejarme, sospecho que el otro sabe que me las apaño perfectamente y se alegra de que sepa tomar decisiones, aunque a veces me cueste. De cualquier manera hace mucho que no me dicen lo que tengo que hacer o dejar de hacer con mi vida. Mi padre me aconseja y es paciente conmigo, pero nunca es condescendiente, no lo ha vuelto a ser desde que tengo… no sé, como dieciséis años. Quizás por eso odie a los hombres que me tratan como si fuera una niña que no sabe lo que es la vida.

Me he encontrado con este tipo de hombres más de lo que me hubiera gustado, y quizás por eso los odie tanto. No me gusta que me hablen desde la superioridad que se autootorgan por creer que la merecen. No me gusta que me traten como si no supiera de qué va la historia y no me gusta que me hablen como si fuera tonta. Sobre todo no me gusta que me hablen como si fuera tonta. Hay una gran diferencia entre hablar en tono alentador y tratando de tranquilizar a alguien y hablar en tono “tu hazme caso porque yo sé lo que es la vida y tu acabas de empezar a vivir”

Cuando un hombre es condescendiente conmigo tiendo a cogerle manía, porque sí, porque hay que tener mucha, muchísima confianza conmigo (y no vale con creer que la tienes) para tratarme de esa manera y que no haya consecuencias. Y desde luego es la peor técnica de ligue: siempre falla. Sé lo que necesito, sé lo que me conviene y sé lo que quiero, y normalmente esas tres cosas no coinciden, pero yo elijo, y yo elijo también cuando meter la pata.

Lo cierto es que el límite entre estos dos tipos de hombres es algo confuso y suele estar bastante diluído. A veces un hombre valium prometedor se convierte en un insoportable condescendiente y otras veces un condescendiente con dos avisos cambia a la categoría de irresistible hombre valium, pero es algo que no suele suceder, normalmente los condescendientes tontean con el valium-nismo y los valium tienen ligeras fases condescendientes que son rápidamente corregidas.

Para finalizar creo que no debería actualizar cuando acabo de llegar a casa de rallarme con mis amigos, pero es que era ahora o nunca… y ha sido ahora.

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5 comentarios

  1. Te falto decir que el conocimiento de un hombre ocn alta probabilidad de ser valim te pone tan frenetica que pareces una discoteca con patitas (lo cual es un contrasentido importante :P)

  2. C. cariño, lo de la discoteca con patitas es para comprobar que realmente es valium (¿cuela? xD)

  3. No, pero el intento estuvo ahi, oye podia haber colado y tal ^^

  4. Uffi, este post tiene miga… espero las siguientes ediciones, eh? Yo creo que me he encontrado más el segundo tipo, aunque sin variaciones al hombre valium. El hombre valium es desconocido para mí xD.

    Muy bueno!!

  5. Biónica te los recomiendo muchísimo. Eso de ir a estallar y que con una frase sepan aplacar tus ánimos y con un ratito de charla además te dejen suavita como la seda mola muchísimo :$

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