El tiempo no pasa en balde.

Suena: Caja negra de Rafa Pons

Pensamiento inconsistente: me doy miedo cuando estoy en este plan.

Llevo un par de días reflexionando sobre lo mismo. Y el post de hoy de Jez ha sido la gota que ha colmado el vaso.

El otro día alguien me preguntaba que por qué no le había mandado a la mierda a pesar de todo. Y estuve explicando mi teoría, la misma teoría que he dejado en un comentario a Jez ahora mismo. A los veinte creía saberlo todo. A los veinticinco supe lo pava que era a los veinte, porque entonces sí que estaba de vuelta de todo. Hoy por hoy sé que no sé casi nada, pero sé mucho más que a los veinticinco. Y además soy plenamente consicente de que la gente que me saca cinco o diez años sabe muchísimo más que yo, porque lo que creo haber aprendido a hostias ellxs lo han aprendido dos veces.

Recuerdo la primera vez que me quedé con la cuadrilla de un amigo del pueblo de marcha. Tenía dieciséis años más o menos. Estabamos en la planta baja de un bar y eran las cuatro de la mañana. Uno de los chicos, de mi misma edad, sacó una bolsita y preparó cuatro rayas de speed encima de la mesa. Estabamos medio borrachos todos, pero a mí se me bajó el pedo del susto. Un tío de dieciséis mierda de años, hijo de un policía, llevaba en el bolsillo del vaquero un saquito con speed. A mí mi hermano me tenía avisada: ni se te ocurra. Y yo soy super obediente.

Recuerdo que mi primer pedo serio lo pillé en mi casa, el día de mi comunión. Mi hermano había guardado vino de mi bautizo para que lo probara en la comu. Y claro, había cava, que estábamos de celebración. Un poco de vino, otro poco de cava, jijiji que rico, voy a mangar otro culín… cuando tuve que enfrentarme a la primera borrachera en la calle ya iba enseñada de casa. Mi hermano se había encargado de que supiera qué era estar borrachina. La primera calada a un cigarro la dí en casa. Mi hermano me obligó a darle una calada a un ducados negro. Asqueroso. A pesar de todo fui una estúpida y empecé a fumar. Pero la sensación de mareo no me era desconocida, había aprendido en casa. ¿Qué quiero decir con ésto? Que la madurez viene dada por muchas cosas, experiencias vitales, entorno socioeconómico, ganas de aprender que le pone cada uno a su vida. Pero las hostias te las tienes que dar.

Le explicaba a esa persona que no le he mandado a la mierda porque no ha hecho nada que lo merezca, al menos desde mi punto de vista. Le explicaba que soy yo quien tiene que valorar mis relaciones con el resto del mundo, y que tengo derecho a meter la pata hasta la ingle. Soy plenamente consciente de que si me equivoco va a ser una putada y un bajón, que va a ser desagradable. Pero también soy consciente de que cada error me ha proporcionado al menos una lección. Ten cuidado con tus amigos, que te pueden hacer más daño que cualquier otra persona. Tu familia te quiere y pretende ayudarte, ten en cuenta sus consejos como buenas intenciones. Nadie da duros a cuatro pesetas. Y otros cientos de lecciones que voy aprendiendo día a día de cada uno de mis errores, que por cierto, no son escasos.

Estoy de acuerdo con que un arquitecto no sabe sobre pedagogía de la adolescencia, pero estoy segura de que ese arquitecto puede hablarle a su hijo adolescente de su primer desengaño amoroso, de su primera borrachera, de su primer polvo, de su primer gatillazo, de la primera vez que le pusieron los cuernos y de cómo se enamoró de su madre. Y de su primer suspenso, de su primera pelea, de su primer marrón, de la primera vez que mintió a sus padres, del primero de sus amigos que dejó embarazada a la novia por no usar condón, del primer divorcio de su entorno, de la primera muerte de un familiar cercano, del primer problema que tuvo para integrarse cuando se cambió de barrio, o cuando entró en la facultad de arquitectura, o de cómo se sintió cuando consiguió alcanzar su primer gran objetivo o cuando firmó su primer proyecto. Y al final esas sensaciones son iguales ahora que hace cien años, salvando las distancias socioeconómicas y políticas, pero las mismas. A todos nos han roto el corazón por primera vez y nos han dicho que no en un trabajo o en un examen, todos hemos tenido que aprender a enfrentarnos a frustraciones y todos hemos tenido experiencias vitales similares.

Ahora son rayas, hace diez años eran, además de rayas, tripis y éxtasis, hace veinte era heroína, hace cuarenta anís el mono. Las reyertas no son nada nuevo, en la ciudad donde yo salía hace unos años ha habido navajazos desde siempre, incluso una señora cotilla llamó a la policía porque había visto a un tipo poniendo una bomba en los juzgados. Tengo amigas que han tenido que acudir a la píldora del día después con veinte años, con treinta y con quince. Es más, incluso alguna ha tenido que abortar. Y alguna conocida se ha tenido que casar de penalti porque no había pildoras en aquellos tiempos, ni abortos asequibles sin jugarse la vida. Los grandes problemas vitales de las personas son los mismos.

Ahora se llama bulling, hace veinte años se llamaba me han pegao en el cole, y la solución era la misma: o espabilas o te jodes. Pero es más fácil decir que no por tener más edad se es más sabio, y además es un argumento de peso para contrarrestar el “que sabrás tu de la vida”.

Los buenos consejos no lo son porque estén más acertados, sino porque se dan con mejor intención. Y ahí es donde de verdad entra la madurez de cada persona, en saber valorarlos y darles su justa importancia, en saber hasta qué punto se puede dejar la propia vida en manos de los consejos de los demás. Y en tener cojones/ovarios para aceptar los retos, saber que te puedes partir la cabeza o el corazón y tener el valor de seguir adelante con ello. O cagarte y dejarlo pasar, que también es una decisión complicada.

En resumen, que yo sí creo que más sabe el diablo por viejo que por diablo. Y lo jodido es que lo he aprendido de mis padres, que no podéis ni imaginaros el tipo de vida tan diferente a la mía que han llevado. Y lo valiosos que son sus consejos. Y sobre todo, el buen corazón con el que me los dan. Y el cariño con el que me abrazan y me calman cuando la cago ampliamente y tengo que volver a empezar. Eso es lo realmente valioso: que no sólo estén para darte consejos, sino que estén para recogerte cuando te caes, ya sea por seguirlos o por no hacerlo.

P.D.: debería inaugurar una categoría que se llame Ralladas o algo así :S

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16 comentarios

  1. amén.

    no se puede expresar con mayor claridad.

  2. Je… Je je… Je je je je je je je…

    Nada nuevo bajo el sol… Nostros con 20 eramos los reyes del mambo, invencibles, invulnerables, nos ibamos a comer el mundo… Hasta que el mundo te empieza a dar unos bocaos acojonantes.

    Lo que mas gracia me hace es como las nuevas generaciones os pensais que sabeis todo de vuestros padres… Jo jo jo jo jo… Que pardillos sois si de verdad os pensais eso…

  3. Es bastante interesante lo que planteas Min…:p consigues que piense!!!….y creo, me parece, que inevitablemente al final siempre llega el momento en el que te hallas solo y tienes que decidir por ti mismo, así de crudo

    ps. La anécdota del pedo en la comunión me gusta, cualquier escritor o cineasta se la apropiaría

  4. Orofëa gracias 🙂

    C. por Dior, ni lo sé ni quiero saberlo, deseo fervientemente que mis padres conserven secretos xD

    C. Maltés la decisión siempre, siempre sin excepción, se toma en soledad. Por más gente que te rodee, independientemente de lo que te dejes influenciar, siempre en soledad. En eso estamos de acuerdo. En cuanto a lo de la comu, creo que no he sido la única XD pero espero que no me lo roben! es mi infancia!

    Última hora: voy a llegar, inevitablemente, tarde a clase XD espero que el profesor llegue más tarde que yo 😀

  5. Tengo que decir que las dos tenéis razón, porque las dos habláis de puntos diferentes.
    Tú hablas de mostrar experiencias ya vividas y de elecciones y sensaciones. Ella habla de imposiciones.
    Pasarán 200 años y seguro que en tu clase estará el típico Bartolín al que pegan los demás. Y sí, o espabila o se lo comen. Eso será siempre así.
    Pero hay situaciones que cambian, como la moda generalizada de ponerse bravucón delante de quien debía ser figura de autoridad. Los modos de vida cambian, y lo que antes era censurable ahora ya no lo es, y viceversa.
    Los grandes problemas y cuestiones vitales de todo el mundo pueden ser lo mismos ahora que antes, y seguramente dentro de mucho tiempo. Pero los modos de resolverlo no tienen por qué ser iguales.

    De todas maneras estoy con Jez en que sólo puedes mostrar lo que has vivido. Si no posees experiencia de algo particular no puedes enseñarlo. Y, aún habiéndolo vivido, debes tener en cuenta que cada persona es diferente y ve la realidad de modo diferente.
    Una buena intención puede llevar al fracaso por ser diferentes los puntos de vista y los modos de ser del aconsejador y del aconsejado.
    Un buen consejo se da conociendo al que se va a aconsejar, no opinando desde tu punto de vista. Sino desde la empatía.

    ¿Aprender a hostias? Oh, sí. Totalmente de acuerdo. Es la única manera de aprender pasada determinada edad. Pero no es cierto que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Lo hace tres, cuatro y diez veces. Puede que aprenda y puede que no. Veo ejemplos por todas partes (me incluyo yo también), de gente conocida y gente a la que no conozco tanto. Hay quien incluso parece que disfruta dándose batacazos. ¿Al final aprenderá? Espero, por su bien. La respuesta la tiene él solo, efectivamente.

    Saludines.

  6. Pues la verdad, yo opino que ninguna de las dos lleva razón 😛

    Siempre he pensado que las cosas hay que aprenderlas por uno mismo, y que ya puedes decirle cien veces a quien sea “si metes ahí el dedo te quemas”, que hasta que no se queme no se quedará tranquilo.

    Tambiés es cierto que yo siempre he aprendido como tú dices, a hostia limpia, y debo ser de las personas que menos caso hacen de los consejos que le dan, así que no se tenga muy en cuenta esto que he dicho.

    Si hablamos de la valided o inutilidad de un consejo…hm…hombre, resulta obvio que la experiencia es un grado. ¿Es EL grado?. Puede. Pero desde mi punto de vista, lo que más influye para que un consejo sea bueno es…la suerte. Al fin y al cabo, un consejo se reduce a “yo que tú, haría tal”. Si haces tal y el asunto te sale bien, pues buen consejo. Si te sale mal, mal consejo. Las probabilidades de tener suerte son mayores si sabes de qué va el asunto (la experiencia de la que hablamos), pero tampoco es que eso te asegure que salga bien el tema en cuestión…

    Seguramente lo mejor es no dar consejos. ¿Acaso podemos ponernos exactamente en el lugar del otro? Como mucho una opinión personal, pero consejos…demasiado peliagudo, no?

  7. Respecto a gente con diez años más que tú, has dicho:”porque lo que creo haber aprendido a hostias ellos lo han aprendido dos veces”, y yo añado, y tres o cuatro, y a hostias también.
    ¿Sabes?, vengo de leer el pos de Jez y ahora me encuentro con el tuyo… a ver si va a resultar que ambas os estais mudando la piel, es decir, todo humano, llegado el momento, pasa una barrera más de experiencias en su vida, es como cuando aprendes a montar en bici, o pierdes la virginidad, o consigues tu primer empleo,…, y ahora nos encontramos con que Min y Jez están en una de esas “fases de transformación”. La tuya, Min, es una a la que nuestra querida Jez no ha llegado, así que tú eres “más vieja” que ella, jajajaja jajajaja (sé que ahora has sonreido 🙂 ), ni se te ocurra molestarte por lo que te acabo de decir, jeje.

    Por eso, la zona de desahogo y combustiones espontáneas es buena para lo que el título indica y, puesto que todos la visitamos, allí nos freimos en el infierno… o barbija nos pone a tono, lo mismo que tenemos que hacer todos cuando ella cae en estado “depre”, jeje.

    Mira, que hemos entado en la fase de hacer posts de penitencia, jejeje. A ver si se me ocurre alguno para hacerte la competencia (el pareado es casual, pero yeh bueno 🙂 🙂 )

    Saludos.

  8. Mmmm nada mas lejos de mi intencion que hacer de blog un foro de debate pero…

    Vamos a ver, si la peña no puede opinar de lo que no ha vivido, supongo que en caso de que algun gobernante decidiera volver a implantar el servicio militar, la juventud punto en boca, que solo podemos opinar los que hemos vivido la mili (y ya os digo que en mi caso fue una experiencia fatastica). Y si dicen mili para las tias, punto en boca todas, que no teneis ni puta idea de que es eso…

    El problema no es que decidas no escuchar y darte la hostia por ti mismo (que es algo mas que necesario) el problema es no reconocer eso, que diga lo que diga la experiencia, tu quieres averiguar si tu caso va a ser una excepcion o no. Ese el matiz mas importante. Jamas en mi vida he hecho caso a andie que no fuera yo, pero tampoco me he arrepentido nunca de escuchar a un viejo chocho que estaba jugando al domino en un bar porque, quieras que no, con contextos diferentes, con todo lo que se quiera, el ya me aviso de la hostia y, lo mas importante, me dio la clave para seguir de pie. Problema, los padres no nos quieren ver en el suelo. Ventaja, ellos siempre estaran alli para levantarnos. Eso se ha de respetar.

  9. Pero qué tiene que ver una cosa con la otra? Eso es la falacia del hombre de paja: distorsionar el comentario y luego refutar la versión modificada. Poner en boca de alguien lo que no dijo y atacar esa nueva posición porque es más sencilla de echar por tierra.
    No es lo mismo hablar de individuos que hablar de la sociendad al completo. No es lo mismo legislar para todo el Estado que ahondar en vivencias individuales.

    Cualquiera puede opinar de lo que le venga en gana. Pero no tendrá una opinión realmente válida si no lo ha experimentado. Yo puedo opinar que el servicio militar obligatorio es algo inadecuado, pero no puedo opinar sobre cómo es la vida en el cuartel.

    Jez se refiere a una cosa y Min a otra. Ése es el tema. Las dos tienen razón porque hablan desde puntos diferentes, leñe.

    Min habla de dar la experiencia vivida a otro que no lo ha hecho, enriquecerle con ello y con la esperanza de que le ayude. Y de que criticar eso está mal hecho.
    Y Jez habla de negar la experiencia que uno tiene con el argumento de que no tiene edad para opinar. De desestimar los conocimientos de alguien que sabe porque es menor. Es decir, de apoyarse en “yo soy mayor que tú, por lo tanto yo tengo razón y tú no”, aún cuando el que tenga razón sea el de menor edad. Y habla de que ése es un comportamiento erróneo.

  10. evidentemente el argumento de “yo sé más que tú, porque soy mayor” es de todo menos un argumento. sin embargo creo que la clave está en la madurez: conforme una persona crece en edad, va creciendo en madurez (o eso se supone, al menos) de forma que aunque no tenga experiencia como tal su consejo u opinión creo que e smás cercana a la verdad, porque esa madurez le hace plantearse las cosas desde otro punto de vista y con mayor perspectiva.

    por poner un ejemplo: a mi madre no se me ocurrirá jamas pedirle consejo sobre cómo hacer una integral por residuos, si rodeando los polos por arriba o por debajo. sin embargo, aunque no se haya doctorado ni haya tenido una vida vinculada a la universidad (de trabajar allí, digo) sí le pido consejo sobre con quién doctorarme, o dónde o sobre qué, simplemente porque tiene más experiencia en la vida que yo.

  11. Rad de todo se aprende, aunque el individuo no sea consciente de ello. Y sí, a veces hay que tropezar doce veces en una piedra para darse cuenta de que por ahí vas mal, pero creo que al final todo el mundo sabe rodear la piedra, el que no lo haga y vuelva a caer puede ser un riesgo calculado del propio individuo, ole sus cojones para apostar por algo que sabe que es muy improbable que salga bien, pero a pesar de ello lo hace. Y sí, un consejo se debe dar desde la empatía, pero no deja de ser un punto de vista personal, porque estás empatizando a la vez que estás viendo todo el problema desde fuera. Cuando pido consejo a alguien que no está directamente involucrado en una situación es para que me de una opinión más objetiva que la mía, que estoy dentro y percibo la situación de forma absolutamente distorsionada. O algo así.

    Desi efectivamente, las hostias al final te las tienes que dar. Y puedes escuchar los consejos, pero insisto, la madurez está en saber si tienes que descartarlos o no.

    CSPR sí, soy unos añitos más vieja que Jez, y he pasado por esa situación de “es que me quitan la razón porque creen que soy una cría” y he tenido que soportar ver a mi padre pagar cincuenta euros a un señor por un consejo legal exactamente igual al que yo le había dado en casa, porque conocía la materia, y había consultado la legislación aplicable. Pero entiendo que la tranquilidad que le da que le diga eso mismo un señor que lleva ejerciendo la abogacía cuarenta años no se la puedo dar yo, en su día me sentó fatal, me enfadé muchísimo, pero ahora, con el poso que deja el tiempo en las cosas, entiendo que mi padre quisiera asegurar sus posiciones, porque el asunto pintaba chungo y podría haber llegado al juzgado. Gracias a Dios el otro señor al ver que no tenía nada que hacer pasó por el aro. Ahora estoy en otra fase de transformación, replanteandome un montón de cosas de mi vida, pero sabiendo claramente que todos los días de mi vida voy a aprender cosas y sin sentirme idiota o ignorante por ello 🙂 (y seguro que tu eres más viejo que yo! MWAJAJA! xD)

    C. un besito para ti. Y no me montes gresca, anda

    Otro besito para Rad.

    Orofëa es que a veces puede sí ser un argumento, porque el que es más mayor ha vivido más, y probablemente haya vivido más veces una situación similar. Obviamente no se puede aplicar a conocimientos técnicos, pero es que la edad no da la profesionalidad ni convalida las carreras como la wikipedia 😛

  12. Con perdon Min, esta y no mas palabrita de satanas ^^

    No distorsiono nada Radagast, si se dice que no se puede opinar sobre lo que no se ha vivido o sobre lo que no se conoce… El problema es cuando se quiere aplicar la ley del embudo, “yo si se, tu no sabes”. Piensalo…

  13. Disculpa, Min, pero odio que se tomen mis comentarios por lo que no son.

    C, me cito a mí mismo:
    >>Cualquiera puede opinar de lo que le venga en gana. Pero no tendrá una opinión realmente válida si no lo ha experimentado. Yo puedo opinar que el servicio militar obligatorio es algo inadecuado, pero no puedo opinar sobre cómo es la vida en el cuartel.

    ¿Me puedes decir dónde he dicho yo que no se puede opinar sobre lo que no se conoce, por favor? Hablo de opinar sobre vivencias y experiencias, no de conocimientos o de sapiencias. Que no es lo mismo. Y eso era en mi segundo comentario, no en el primero, que es el que has distorsionado.

    En el primero dije:
    >>De todas maneras estoy con Jez en que sólo puedes mostrar lo que has vivido. Si no posees experiencia de algo particular no puedes enseñarlo. Y, aún habiéndolo vivido, debes tener en cuenta que cada persona es diferente y ve la realidad de modo diferente.

    Otra vez experiencias y vivencias, no conocimientos. Y esta vez ni siquiera opiniones. Hablaba de mostrar y compartir una experiencia propia con alguien que no lo ha hecho, para su beneficio y para ayudarle. Y de tener en cuenta los diferentes modos de ser de las personas a la hora de aconsejar.

    Cuando critiques lo que uno escribe, haz referencia a lo que escribe. No te inventes palabras que no dijo, insinuaciones que no dijo, frases que no dijo, para argumentar tus críticas. Eso es distorsionar y argumentar de forma falaz. Piénsalo.

  14. Libres sois de tiraros los platos a la cabeza, pero cuidao que la sangre luego sale fatal 😉

  15. Na, tienes razón, Min.
    Yo ya lo dejo. Tampoco hace falta hacerse mala sangre.
    Un besín.

  16. Solo una opinion rápida: me parece que se aprende de la experiencia, pero cada uno de la suya. Y el resto casi mejor de los libros…

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