Cinco cosas que no soporto

Suena: La del pirata cojo, de Sabina again

Pensamiento inconsistente: no entiendo nada.

Soy maníatica. Lo sé. Intento llevarlo con dignidad, pero a veces me es imposible. Y hay cosas que me sacan de quicio, y consiguen que la dignidad con la que trato de llevar mis manías se esfume. Me pongo de mala leche y se me nota en la cara que estoy cagandome en quien quiera que la ande liando. No es una enumeración numerus clausus, pero estas son cinco de las cosas que me hacen perder la paciencia.

Que alguien coma con la boca abierta y haciendo ruido. Me da exactamente igual el por qué. Cuando me pasa a mí que algo quema y tengo que abrir la boca para que entre aire o para beber agua y que deje de abrasarme o lo que sea lo paso fatal, me avergüenza terriblemente, pero cuando es otra persona la que come con la boca abierta, mastica haciendo ruidos desagradables, hace la hormigonera como un niño pequeño… me pongo histérica de los nervios y lanzo miradas asesinas. Si tengo mucha confianza y la situación es muy llamativa aviso “no se si lo has notado pero estás comiendo con la boca abierta” o “cierra la hormigonera” pero normalmente aguanto como puedo y rezo para que la comida dure poco, pero el humor se me cambia ligeramente.

Que alguien entre en una tienda con exigencias ridículas. Como ejemplo voy a hablaros de la tía que ha entrado esta tarde a la farmacia donde yo esperaba a que me encontraran algo. Llega y le dice a la farmacéutica “dame unas muestras de pastillas para la alergia” y la señora “no tenemos pastillas para la alergia en muestras, normalmente eso va con receta” y la otra “pues tu verás pero el otro día me compré una caja que me costó catorce o dieciséis euros y yo no voy a gastarme el dinero en otra, así que guardame las muestras que ya pasaré a por ellas, que son unas pastillas para la alergia al sol de esa marca (señalando una mochila con productos solares)” y la farmaceutica medio a bolos, yo a punto de decirle a la señora “traiga el prospecto y ahueque la gallina, señora, que menudo rostro gasta” y la chica que me estaba cobrando ha tardado el tripe de lo que tardaría cualquier persona en pasar mi tarjeta de crédito por la maquinita de cobrar (por pagar no me cobran comisiones, por sacar dinero sí, pues que se jodan).

Que alguien vaya de megalisto. Si alguien tiene la razón sobre algo, me gusta que lo exprese con total libertad, que de su opinión y la fundamente. Me gusta el diálogo enriquecedor. Pero no me gusta que la gente vaya de lista. Porque me joden los listos. Y porque cuando se dan cuenta de que la han cagado se excusan diciendo “es que como tu lo sabes todo, pues claro, no todos somos igual de listos que tú!” y eso ya es el colmo. Me ha pasado más de lo que me gustaría tener que reconocer, pero me enerva que después de quedarse con el culo al aire debido a su idea de bombero torero se excusen con indignación tipo “claro, porque como tú lo sabes todo…” Pues mira, no. Yo no tengo ni puta idea de muchas cosas. Pero no me comporto como si tuviera un doctorado en ellas. Y si escupes al cielo y te cae el lapo en un ojo sólo te queda una cosa: j o d e r t e.

Las personas que contemplan el suelo mientras hacen como que caminan. Las aceras tienen una función: ser pisadas a velocidad constante, y preferiblemente superior a un centímetro por hora, que no somos tortugas, señora. Odio que se paren en medio de la acera a charlar, sin importarles si hay gente, si hay sitio, si se han parado justo encima del rebordillo del paso de peatones y no dejan pasar, en una esquina transitada… a veces me dan ganas de gritar, sobre todo cuando van unas cuantas y se paran cada dos por tres a charlar en medio de la calle y colapsando el tráfico peatonal en ambas direcciones.

No recuerdo cual iba a poner como quinta, pero Bichejo hablando por msn me ha recordado una cosa que a mí también me saca de quicio, así que va de quinta: los opinadores profesionales. Son esa especie especial de persona que da su opinión objetiva porque le sale del higo. No sabe de qué estás hablando, pero sabe que tiene la razón. Son una especie de listillos del punto dos, pero más molestos, porque no se limitan a hacer alarde de su ignorancia, sino que además la exhiben a modo de consejo: “si supieras lo que te conviene harías ésto” aunque en realidad “ésto” es lo único que tiene 100% de fracaso garantizado.

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8 comentarios

  1. > (por pagar no me cobran comisiones, por sacar dinero sí, pues que se jodan).

    A ti no, ¡pero a la tienda sí! Si te caen bien, paga en efectivo.

    > … una cosa que a mí también me saca de quicio, así que va de quinta: los opinadores profesionales. Son esa especie especial de persona que da su opinión objetiva porque le sale del higo. No sabe de qué estás hablando, pero sabe que tiene la razón…

    Entonces mejor que no leas blogs 😛 (al menos el mío XD )

  2. Coñe Lanarch xD donde me caen bien intento pagar en metálico, pero si ni me van ni me vienen, pues eso.

    Y me refiero a los opinadores/consejeros. No tiene nada que ver opinar de la actualidad, que todos sabemos mas o menos lo que nos dejan, con opinar sobre los problemas de otras personas 😛

  3. Uf, yo tampoco puedo con la gente que come con la boca abierta… me ponen muy violenta y asegún como me dan ganas de asesinarlos. q asco!

  4. ¿Verdad? Jo, es que te asquean la comida! jajajaja

  5. Snif, me encanta la canción del pirata… que ya sé que no tiene que ver con el post, pero es que tienes muy buen gusto musical xD

    Y a los opinadores profesionales lo mejor es acostumbrarse. A mi siempre me habían molestado bastante, pero desde que el destino decidió castigarme mandándome miles de ellos al curro… pues como que paso. A mi la última vez que me dijeron, “si tuvieras sentido común…” respondí “…sería como tú, y no creo merecer eso. Así que haré lo que me parezca, muchas gracias y hasta luego”.

  6. Oh, gracias, me gusta que os guste mi musiquita.

    Muy buena respuesta, sí señor. Quizás tome nota de ella 🙂

  7. Entiendo esa sensación de ir poniéndote de mal humor por cosas como las que mencionas (oh, el ruido al comer…). Yo empiezo a encenderme, noto como la mala leche me sube por la garganta y me dan ganas de gruñir.

    Tengo que empezar a decirme interiormente “Ooooooooooom”, “zen” y demás chorradas que no me sirven de mucho en sí, pero que al menos me distraen.

  8. Misia no te quejes, a mí me dan ganas de gritar o de llorar o de ambas cosas a la vez mientras pego a la gente XD pero no se puede, y no sirve de nada hacer oooom, así que me limitó a resoplar XD se me nota un montón!!

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