Carta abierta a un amigo añorado.

Suena: Cuando nada vale nada, de Soziedad Alkoholika

Cita del día: es un trozo de poema, con comentario al pie, espero que no os importe.

“Amadores desdichados,
que seguis milicia tal,
decidme que buena guia
podeis de un ciego sacar,
de un pajaro que firmeza,
que esperanza de un rapaz,
que galardón de un desnudo,
de un tirano ¿que piedad?.
Dejame en paz, Amor tirano,
dejame en paz.”

(Luis de Gongora)

El dia que lo lei, entendi como era el genero humano, por lo menos la parte interesante de el. Y de esa, tu tienes a raudales. (K.)

Pensamiento inconsistente: ¿realmente tenías que irte? ni te imaginas cuánto te echo de menos.

La canción es una de sus preferidas, y el trozo de poema comentado uno de los tesoros que aún conservo. En papel, porque sólo el papel perdura. No deberíamos olvidarlo.

Te diría que no te lo vas a creer, pero sé que sí, porque me conoces lo suficiente, incluso a pesar del tiempo, como para saber qué tonterías a mí no me lo parecen. Supongo que, por tratarse de ti y de mí, no te costará creer que hoy he vuelto a pensar en ti, que he vuelto a echarte de menos una vez más. Hace tanto que nadie me trata como lo hacías tu, tanto tiempo sin esa complicidad, sin ese hablar sin palabras, incluso a cientos de kilómetros de distancia. Hace tanto tiempo que no siento lo que sentí delante de aquel ejemplar de “El Principito” que me he preguntado, cientos de veces, si alguna vez volveré a sentirlo.

Recuerdo nuestras largas noches de charla, lo inocente que era yo, y lo divertido que te resultaba. Cada vez que se acercaba el fin de semana, lejos de desear que durara, deseaba que ya se hubiera terminado para volver a charlar contigo. Aún recuerdo el vuelco que me dio el corazón aquel sábado inesperado, la charla hasta las siete de la mañana y la posterior confesión, entre carcajadas, de que aquel sábado, mientras hablabamos por msn, tu novia te había dicho “que cabrón eres” mientras curioseaba la foto de mi avatar.

A pesar de todo, creo que fuiste el último que pensó en mí incluso cuando ni siquiera yo lo hacía. Lamento tanto haber sido tan pava… ojalá hubiera aprovechado mucho más el tiempo que tuvimos, ojalá no me hubieran podido los nervios, la vergüenza y el qué dirán, y ojalá me hubieras llamado, o me hubieras dejado tu número de teléfono, o algo.

Recuerdo lo que lloré cuando recibi aquel mail que me pedías que imprimiera, lo especial que me sentí, y lo mucho que me gustaba que alguien como tu me valorara de aquella manera. Durante casi dos años me hiciste sentir la más divertida, la más interesante, la más inteligente. Y luego desapareciste, de la noche a la mañana y entre promesas de volver. Aguanté varios meses por ti, esperándote, esperando a que volvieras a dar señales de vida, a que mi amigo regresara con los mamoneos inofensivos y el tonteo por diversión. Fuiste el primero que lo entendió todo incluso antes de que cruzaramos la primera advertencia. Me halagó saber que me considerabas un poco peligrosa, pero a pesar de todo, yo fui la parte débil, la que dio un paso más y salió un poco peor parada de todo aquello, y al contrario de lo que cabría haber esperado, me siento agradecida. Agradecida por haberme sentido viva y especial cada uno de los días que pasé contigo.

Incluso ahora, cuatro años más tarde, y con la distancia y la objetividad que da el paso del tiempo, me veo obligada a agradecer haberte tenido durante un tiempo en mi vida. Fuiste alguien muy importante en mi vida, y de verdad me encantaría que volvieras. Y aunque no creo que nunca llegues a leer ésto, cuando me siento estúpida sigo buscando tu mail y releyendo tus palabras, “que para eso eres una chica inteligente”.

Supiste leer tan bien mi letra pequeña, que aquel día de diciembre me dijiste algo que me llevaría años aprender. Y odio que tengas razón, y odio no poder decirte que tenías razón. Porque te echo de menos tanto que me duele como jamás pensé que pudiera doler una cicatriz. Gracias por descubrirme un mundo nuevo dentro de mí misma. Gracias por cogerme de la mano y acompañarme a lo largo de un tramo de mi camino. Y gracias por dejar que yo te acompañara a ti. Te mando, vía pensamiento, un saco llenito de besos, para que te duren. Ojalá que los sientas cerca. Me voy a despedir a tu manera, con una cita, pero no con una cualquiera, sino con una tuya 🙂

“Ademas, la mayoria de la gente que hace estas cosas, somos especiales (putos frikis XD) y esta claro que los compromisos personales no son lo nuestro. Desde luego no son los mio y creo que lo tuyo tampoco.” K.

Espero que me sepáis pasar por alto la cursilería, porque me ha costado un buen rato y un paquete de kleenex terminar ésto.

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7 comentarios

  1. Has llorao mucho tú hija? aynnnnssss

    Bueno, los recuerdos se idealizan con el tiempo, y se van haciendo más y más bonitos… deja de idealizarlos, y tómalos como lo que son, sólo recuerdos.

    Muuuaka.

  2. Es ley de vida, se pierde a gente por el camino, y a veces les echamos de menos…otras veces ganas a gente (y con suerte, no les echas de más)

    Besos, guapa!!!

  3. Barbi, comentamos a la misma hora y en el mismo sitio…me da miedito!!!

  4. jajajja y en el mismo sitio y a la misma horaaa, se estaba besandoo con otra persona

  5. Muy mono, Min. (Barbi, es mejor tener recuerdos idealizados siempre. Yo no los tengo de otro modo y aún no me he vuelto majara. Ah, sí: “¡Demasiada información!”)

    Vamos con Paco Ibáñez:

  6. Barbi sí, lloré, lloré mucho, pero ya sabes a qué se debe gran parte del efecto llorera. Además son lágrimas bonitas, de melancolía de la que gusta, de la que deja recuerdos de miel. Me gusta tener ciertos recuerdos idealizados, en su momento lo viví con alegría, y me gusta recordarlo siempre un poco más bonito de lo que probablemente fuera. Además él se lo merece.

    Lo sé, Bichejo, tengo una amiga que suele decirme, y con muchísima razón, que

    Hay cosas en la vida a las que hay que renunciar de buena fe. A eso le llaman los adultos: madurez

    EFE no conocía ese vídeo, gracias 🙂 Y gracias por lo de muy mono, la verdad es que podría estar mil veces mejor redactado, pero no quise retocarlo, básicamente porque escribí con el corazón y no con el cerebro.

  7. por desgracia así es la vida

    creo que era una ley de murphy o algo parecido:

    friends come and go; enemies acumulate.

    c’est la vie…

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