Cosas que nunca te dije.

Suena: El sitio de mi recreo, de Antonio Vega

Cita del día: hay pocas cosas más peligrosas que una mujer decidida a conseguir algo.

Pensamiento inconsistente: necesito un cambio. Radical. Y pronto.

Ayer fue un día tranquilo. Por la mañana estuve con mis padres haciendo la compra, en el mercadillo de fruta, paseando un rato, esas cosas que se hacen los sábados en familia. Y durante un rato les abandoné para que fueran a hacer la compra al mercado, porque odio hacer colas de tres horas para comprar un poco de pescado, y me fui a visitar a una amiga a la tienda donde trabaja. Quedamos para salir juntas por la tarde.

Después de comer y de siestear un poco, cosa que hago siempre que estoy en casa de mis padres, haga frío o calor, llueva o nieve, tenga o no tenga cosas que hacer, me pegué una ducha rápida y me maqueé un poco. No mucho porque íbamos de tranquis. Ella y otro amigo pasaron a buscarme y pusimos rumbo al centro comercial dando un rodeo de lo más tonto sólo para ver algunas cosas turísticas que hay por aquí.

Estuvimos de compras (y piqué, lo sé, no tengo remedio) y luego cenamos y vimos La Lista.

Durante la cena salió el tema de ex que te hacen la vida imposible. La verdad es que el chico se lleva la palma, estuve regañándole seriamente, porque hay cosas que no se deben consentir, con el maltrato psicológico a la cabeza. Me jodió especialmente darme cuenta de que, en más de una ocasión, yo he estado en situaciones similares, y me he autoengañado de la misma manera. Se va a ir él solo, no necesito hacerle frente, no volveré a cometer los mismos errores, y luego, cuando hay un poco de distancia por medio, echas la vista atrás y reconoces tus propias excusas dadas tiempo atrás, y te reconoces en los comportamientos autodestructivos y te jode darte cuenta de que, durante algún tiempo, también dejaste en sus manos tu autoestima.

Lo peor es que soy capaz de ver en mí algunos comportamientos autodestructivos, pero no soy capaz de identificarlos de la misma manera, es decir, para mí son cosas sin importancia, a pesar de haberle dicho a él que borrara su número de móvil y quemara sus fotos. Pero para mí sólo es un poco de gilipollez que acabará pasando. Soy muy buena y muy empática dando consejos a los demás, y luego voy metiendo la pata en mi vida todos y cada uno de los días en los que interacciono con ciertos individuos. Y no necesariamente con un tipo que me interesa sexual/sentimentalmente y me trata como a una fregona, también con compañeros de clase aprovechados, con capullos que se aprovechan de mi trabajo aunque no trabaje para ellos… ¿cuándo aprenderé?

De momento me conformo con empezar a abrir los ojos para dejar de disculpar a la gente que no se lo merece, y dejar de hacer favores a la gente que nunca, ni por casualidad e involuntariamente, los devuelve. Eh! No digáis que no pongo de mi parte, todo eso no es fácil.

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4 comentarios

  1. Ya te lo he dicho antes…se piensa de lujo en cabeza ajena, todos damos unos consejos estupendos, pero nos cuesta horrores llevarlos de la teoría a la práctica.

    Y por cierto, preciosa película la del título de tu post.

    Besos

  2. Sí, pero al menos me consuela saber que soy capaz de reconocer cuándo estoy dando consejos que me niego a aplicar por pura cabezonería. Y que se me da de puta madre fingir cuando quiero mantener el ambiente de buen rollo y paz, aunque esté pasando olimpicamente.

    No he visto la peli, pero es una de mis pendientes. En realidad no he visto ninguna de Isabel Coixet, y todas quiero verlas… no tengo remedio 😦

  3. Consejos vendo pero para mí no tengo, que decimos por aquí abajo.

    Aplícate el cuento, espabila, y palante.

  4. Barbi lo jodido es cuando toca disimular como si no pasara nada y tirar pa’lante porque no estás en situación de mandarles a la mierda, ésto es, un compañero de máster demasiado “listo”, un trabajo “extra” que tienes que hacer o hacer para conservar tu puesto, un vecino intransigente que te toca la pared cuando pones música pero luego él la escucha a las mil y diez y aunque tires la pared no baja el volumen, etcétera, etcétera, etcétera. Si sólo se refiriera a cuestiones sentimentales, que por otro lado, ahora son absolutamente secundarias, un par de semanas de “absentismo” y curada. Pero no, lo más jodido es que son otro tipo de relaciones, de poder la mayoría de ellas, con las que tienes dos opciones: tragar o joderte.

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