Hay que volver.

Suena: Desde mi libertad, de Ana Belén.

Cita del día: ¿Aún estás haciendo trabajos de clase? ¿desde que viniste? Sí. Y lo peor es que sólo me va a dar tiempo a terminar uno.

Pensamiento inconsistente: ¿por qué no hay una forma de transporte instantánea, barata y cómoda?

Toca volverme a Madrid, a mi rutina, que me encanta, pero tiene sus cosas malas. La peor de todas es que también me encanta venir a mi pueblo de vez en cuando, visitar a mis padres y que me mimen un montón. Pero queda lejos e inaccesible. En realidad no quiero llevarme el coche a Madrid, porque ¿para qué? si tampoco me hace falta allí, porque me muevo como pez en el agua en el transporte público, pero es que pasarme cinco horas encerrada en un autobús es bastante cansado. Al menos puedo leer y quizás hasta dormir un rato.

Me gustan los domingos porque son el día de hacer nada. Vaguear, o pasear, o salir a comprar el periodico y desayunar en una terracita soleada. Dormir hasta tarde, que el reloj no suene, que no haya obligaciones, relajarme todo el día.

Echo de menos pasear por la ciudad. Cuando iba de visita me encantaba salir sola a darme una vuelta y patear las calles llenas de bullicio y actividad, y ahora que vivo en Madrid aún no he ido al Prado ni al Reina Sofía ni a ningún sitio. Echo de menos las ganas de explorar, la inquietud, el ansia de verlo todo en el menor tiempo posible, rápido, rápido, hay que ver más cosas. Quizás por eso haya decidido comer de tupper y no pasar por casa los lunes y los miércoles. Pretendo aprovechar el tiempo que tengo entre las clases y el trabajo, basta ya de hacer nada en casi tres horas y sentir, al final del día, que mi tiempo transcurre en el transporte público. A lo mejor es de locos y llego a la oficina hecha polvo, pero al menos al llegar a casa no sentiré que he perdido otro día yendo de clase a casa y de casa a la oficina. O eso espero.

Esta semana acaba y empieza con ese puntito energético de las decisiones tomadas. La asertividad me hace sentirme mejor conmigo misma, aunque sea un poco estúpido siquiera pensarlo. Y me apetece vagar por las calles de Madrid a mediodía ahora que aún no hace un calor abrasador. Tendré que hacerme con un par de zapatos cómodos para caminar largo rato, porque las tres horas tienen que cundirme. Para empezar, mañana me voy a ir a comprarme un par de tuppers específicos para mis necesidades. Espero que la euforia no me dure mientras tomo la decisión. Seguiremos informando.

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