Una de inconvenientes domésticos.

Suena: Con las manos en la masa, de Vainica Doble con Joaquín Sabina.

Cita del día: Que el alimento sea tu medicina y tu mejor medicina sea tu alimento. Hipócrates de Cos.

Pensamiento inconsistente: Hay días en los que sabes, desde antes de apagar el despertador para remolonear cinco minutos más, que no deberías haberte levantado de la cama. Y presiento uno de esos para hoy.

Suelo desayunar algo salado. O fruta. Incluso un yogur. Es rara la vez que me da por desayunar unas galletas o algo así, no sé por qué, pero normalmente es pan de molde integral con algo de pechuga de pavo, con un poco de philadelphia a las finas hierbas o con una loncha de queso y otra de pavo. Sí, además el pavo es bastante recurrente. Hoy ha sido un día de sandwich de pavo. Y además se ha terminado el sobrecito. Es de esos de campofrío que si se quedan mucho abiertos hay que tirarlos porque se secan. Me he acercado a la basura a tirarlo. En esta casa ya ni se intenta reciclar, porque siempre cae, accidentalmente, basura orgánica en la bolsa de envases, así que yo ya ni me molesto en preocuparme.

La cuestión es que la bolsa del supermercado llena de restos variados lleva dos días llena. A veces parece una competición de orgullo, a ver quien es el más guarro de casa. Y claro, las bolsas se joden. Y hoy he vuelto a perder yo. He cogido un saco de basura y me he dispuesto a poner la bolsa llena de restos y con un lateral abierto (supongo que explotado) en el saco de basura. Me ha costado sacarla del cubo especial de dos bolsas que tenemos en casa, porque estaba bastante abarrotada, y de repente ha hecho algo similiar a salpicar pero sin machas por todas partes. Podéis parar de leer, lo que sigue es desagradable.

El fondo del cubo de basura tenía, además de las manchas que mi orgullo me impidió limpiar en su día, una nueva, fresquita, liquidilla, como si alguien hubiera puesto un par de cucharaditas de salsa en el fondo del cubo, así para aliñar, ya sabéis como os digo, como cuando ponéis un poco de alioli encima de las patatas fritas. Pero en amarillento podrido. En ese preciso instante he pensado que debería ponerme a compatibilizar mi vida personal con la academico-laboral un poco mejor. Porque no sé cuánto va a durar éste estado de semi-independencia del que ahora mismo dependo por completo.

Me encantaría cobrar un sueldo que me permitiera irme yo sola a un estudio discretamente barato, pero seamos realistas, ésto es Madrid, y es caro por definición. Hace mucho que no tengo tiempo de echar un ojo a las ofertas de alquileres, pero quizás viene siendo el momento de retomarlas. Siempre he defendido que una persona debería vivir sola en algún momento de su vida, y los veintitantos es genial, aunque me queda demasiado poco y me temo que como mucho voy a conseguirlo en la treintena. Eso si no me da un ataque de estupidez supina y salto al pisito de algún maromo, que creo que no va a suceder, porque mi vida sentimental es como un pequeño desierto del Gobi sólo que en mitad de una zona de alta actividad huracánica (soy consciente de que es probable que me haya inventado esa palabra)

Así que me encuentro, tras un fin de semana que debería haber sido especialmente relajante y divertido, más agobiada que el viernes, con casi el mismo trabajo pendiente, y además más consciente que nunca de que en esta casa viven un par de aficionados al cultivo de penicilina en el cubo de basura. Y yo no soy alérgica, pero trato de mantenerme alejada de ella tanto como me es posible, que ya se sabe que si no, después, cuando realmente hace falta, ya no hace efecto.

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3 comentarios

  1. Respiraaaaaaaaaaaaaaa… Y tranqui. No te me agobies. 😉 Compartir piso tiene esa clase de inconvenientes.

    No está de más que vayas mirando algo… ¿No? Igual tienes suerte y das con gente limpia que no dé lugar a estas cosas.

  2. Lo de saltar al piso de algún maromo, como que no lo veo bien. Mejor que el maromo salte del piso… ¡por la ventana! jajajajaja. Dile al personal “don´t worry, and be happy” (no sean guarros y sean felices) jejeje

  3. Inner hago lo que puedo pero es que me sobrepasa, joder. La higiene de las zonas comunes es fundamental. Mi habitación parece una leonera, pero lo demás lo mantengo en orden!

    Siesp… ojalá tenga suertecilla y pueda mudarme yo sola a un apartamentillo en alguna zona tranquila de Madrid, muero de ganas de vivir solita 🙂 así podrán saltar a mi casa durante periodos cortos todos los que quieran xD (no penséis mal!)

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