Vuelvo a estar comunicada.

Suena: chapchap desde mi cocina, se está haciendo una salsa de tomate.

Cita del día: Vaya morro tienen los de la telefonía.

Pensamiento inconsistente: ¿debería pedir una semana sabática para cacharrear a gusto en mi nuevo gadget electrónico? porque esto no es un teléfono móvil, esto es una sucursal de la NASA!!

Pues sí, me he cambiado a Vodafone. Porque los de Orange me han hartado. Tres años largos con el mismo terminal y sólo me ofrecen algo cuando llega la petición de portabilidad… lo siento, demasiado tarde.

La cita es del mensajero que me ha hecho entrega de mi magnífico terminal. Y de mi tarjeta SIM. Todo juntito, por si lo roban que se lleven un montón de cositas >.< Y me ha sorprendido gratísimamente lo amable y encantador que era ese mensajero, casi le invito a pasar y tomarse un café!

De todas maneras la avería ha sido guapísima. Desde el martes de la semana pasada sé que me cambiaban la línea en la madrugada del 9. Ha llegado el móvil esta mañana, después de tenerme más de 24 horas con mi cuenta corriente en un buzón de mensajería, porque yo soy de contrato, ¿saben? y claro, con mi sim y su pin y su puk y el precioso terminal nokia N95 de 4gigas… cualquiera sabe lo que hubieran podido gastar si les da por ponerse a jugar al internec y las videoconferencias con mi terminal. Y me han cascado más del doble de los portes que me dijeron que iba a costar. Eso está realmente feo. Pero pienso guardarme el comprobante y si no me reembolsan al menos la diferencia entre lo que me dijeron y lo que me han cobrado pondré una bonita reclamación en consumo y a cascarla. Pero ahora soy muy feliz. Tengo un móvil bonito rebonito y que creo que suena estupendasticamente. Y conservo toda mi agenda porque fui cuidadosa y liberé el terminal viejito antes de portarme 🙂

Tal vez luego escriba algo de verdad, me siento hiperactiva a la par que hipercansada. Jodida primavera, es una alteración constante! Pero es taaaaaan bonita… XD

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2 comentarios

  1. Pues veo que no estás en ningún paraíso desierto, jejejeje. Lo más opuesto al paraíso es la cocina y, si a eso le añades un N95, el estrés resulta el polo opuesto al desierto. Jajaja. Voy a añadirte ahora mismo al blogroll.
    Besos.

  2. Falso, la cocina es un paraíso maravilloso. Aunque es muchísimo mejor cuando cocinas para amigos 🙂

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