Too much

Suena: abrázame de Iván Ferreiro

Estado de ánimo: nerviosa

Pensamiento inconsistente: quizás, quizás, quizás.

Llevo unos días que tengo ganas de escribir un montón de cosas, cosas como la utilización de los medios de comunicación con afán manipulador, para que la población cambie su intención de voto en función de noticias amarillistas. Sobre el tráfico de armas, la droga, la crisis, el paro, la vergonzosa situación de la justicia… de repente me ha entrado afán crítico y quiero gritar mis ideas a los cuatro vientos.

Pero llego a casa y no sale nada, ni siquiera las ganas de sentarme delante del teclado para escribir. Demasiadas horas en la escuela, quizás, o demasiadas cosas pendientes que siguen amontonandose una detrás de otra. O quizás ésta maldita especie de gripe o lo que sea, que hace casi dos semanas ya que se pegó a mí y se niega a abandonarme.

Sea lo que sea acaba por alejarme del teclado, lo cual es bueno, porque tengo cuatro o cinco millones de notas en la agenda, con cosas pendientes de hacer, que han de salir adelante, y además deprisa, porque algunas tienen fecha límite de entrega. Y para colmo el lunes quizás una nueva anotación comience a engrosar esa lista de tareas pendientes… a pesar de todo me sigue encantando el ritmo de Madrid y sigo feliz aquí.

Supongo que en algún momento mi elocuencia dejará de visitarme sólo en el “horario laboral” y volveré a tener ganas e inspiración para escribir algo que no sea un mero resumen de lo que va pasando, poco mas o menos de puntillas, por mi vida y mi cabeza. Pero ahora no es ese momento.

Reseña: diario de una ninfómana.

Suena: In the cold, cold night, de The White Stripes

Estado de ánimo: sorprendida de mí misma

Pensamiento inconsistente: cuando menos te lo esperas…

La reseña llega con dos días de retraso, porque ví la peli el martes, pero tenía dos millones de trabajos pendientes, así que no actualicé… dejemoslo ahí.

Había leido el libro, así que sospechaba lo que me iba a encontrar. Y mentiría si dijera que no me esperaba más. Val se presenta como un personaje complejo, pero ni la mitad de lo independiente que luce en el libro. En la peli se limita a desnudarse y a visitar a su abuela. En el libro viaja mucho más, los hombres no dejan tanta huella en ella, le sienta mejor el traje de papel.

Me chocó especialmente una frase que le dice su abuela: las personas que escriben un diario están solas. Pero no estoy de acuerdo, no creo que sea necesariamente cierto. Creo que se puede escribir un diario por millones de razones más que por sentirse solo.

La película tiene su encanto, entretiene y en circunstancias puede hasta calentar, porque se ve carne todo el tiempo. Leonardo Sbaraglia está irreconocible, el presentador de identity está cañón aunque creo que doblado, la chica que hace de Val monísima, y además buena. Y las dos grandes, Angela Molina y Geraldine Chaplin, se salen de la pantalla. Si no tenéis nada que hacer, acercaos a un cine y disfrutadla.

Diario de una ninfómana

Diario de una ninfómana

En el salón no se jueeeeeeeeeeegaaa.

Suena: El anuncio de IKEA

Estado de ánimo: el frío no me deja decidirlo

Pensamiento inconsistente: ¿y si me toca?

Desde Mandawebos ofrecen un felpudo de IKEA, de esos que te dan la bienvenida a la república independiente de tu casa, en la que puedes colocar las cosas como quieras, hacer reinar el orden o el desorden a gusto, soñar en el sofá o cenar en la cama.

Ojo, que a mí el felpudo de mi casa me encanta, es una casita la mar de mona. Pero es que el felpudo de IKEA es otra cosa señores, (uys, señores, como el nenamelenasbuenorro! xD esa historia otro día), es como un extra en la decoración que te sumerge una especie de grupo cool de la decoración casera o algo así. Vale, los muebles de IKEA no destacan por su calidad, pero eso no nos importa, nos importa que el felpudo mola. Y punto.

Megaconcurso Mandawebos

Megaconcurso Mandawebos

Pues eso, que me he decidido a participar, a ver si les doy un disgusto a mis compañeros de piso, los amantes del felpudo caseril y preciosamente conservador. Me gusta especialmente ese reborde verde que parece cesped en la foto xD. Y me gusta la idea de llegar a casa todos los días y que me de la bienvenida un felpudo que me recuerda que dentro soy la reina, bueno, una de las reinas, pero qué más da, lo importante es que puedo estar cómoda dentro de casa, quitarme los tacones y los formalismos y disfrutar de mi tiempo ¿libre? tirada en el sofá, viendo una peli o leyendo en la cama. A ver si hay suerte 🙂

al fin, una clase práctica

Suena: Blame it on the boogie, de los Jackson 5

Estado de ánimo: histérica

Pensamiento inconsistente: más vale que me despierte a la hora!

Dentro de unas horas tengo mi primera clase práctica del master, y estoy un poco muy nerviosa, es como la última gran prueba. Ya soy capaz de hacer preguntas estúpidas en clase sin alterarme ni lo más mínimo, y además seguir pensando que tenía razón (nota mental: repasar sucesión procesal) y de responder bien a preguntas con trampa. Ahora toca la parte más jodida: encontrar fallos en los juicios ajenos.

A las 9:30 tengo que estar en el juzgado de primera instancia, a ver qué nos toca presenciar, y cómo lo hacen los letrados, estoy nerviosa hasta por saber el tipo de proceso que vamos a ver. Me encantaría ver una responsabilidad civil extracontractual o algo así, pero no sé si serán cosas con chicha o no. Sólo sé que tengo un montón de ganas, y un montón de ilusión por todo lo nuevo y desconocido que me espera. He visto apelaciones en el tribunal superior de justicia del pais vasco, y además penales, pero no es lo mismo, allí iba porque me apetecia ir, por mi cuenta y riesgo, y sin tener ni idea ni de la mitad de lo que sé ahora. Esto es algo nuevo y diferente, porque al final del juicio podemos preguntar a alguien que nos va a contar cómo podría haberse actuado mejor en caso de poderse.

Seguramente acabaré siendo decepcionada, porque las expectativas son grandes, pero no puedo evitar estar expectante. Eso sí, a ver a qué hora salgo de casa porque tengo como 20 minutos de metro sin contar transbordos, mas los diez que falla la calculadora de rutas xD media horita, así que ya veremos cómo de tarde llego xD. Seguiremos informando.

Corre, que llevamos prisa

Suena: Guarra, de Lula.

Estado de ánimo: indefinido

Pensamiento inconsistente: vísteme despacio que tengo prisa.

A veces, en el metro, cuando voy hacia la escuela, tengo la sensación de que, incluso cuando voy justa de tiempo, soy una de las pocas personas de esta ciudad que no vive consumida por la prisa. Me estoy acostumbrando a ver que todo el mundo baja las escaleras mecánicas del metro andando, con cara de mala leche desde las nueve de la mañana, estresados, incluso los lunes. Sí, me he planteado que sea yo, que soy muy pachorra, pero lo he descartado. Salgo de casa a las 9:30 de la mañana para entrar a clase a las diez, me levanto a las 8 aproximadamente. Me pego una ducha, desayuno, me arreglo para salir, vigilo que todo esté en orden, que no se me quede nada en el tintero, que no se me olvide la ley de enjuiciamiento porque luego me pongo de los nervios en clase cuando mandan consultar y toca esperar a que alguien que sí tenga la ley encuentre el artículo. Me subo al metro tranquila, más paseando que andando, porque hace una bonita mañana y no es necesario correr. Llevo mi música en el mp3, y tengo un libro para leer en el metro. Me dejo caer en las escaleras mecánicas mientras voy sumergiendome en el libro, leo metiendome en la historia, como si estuviera en el salón de mi casa, y no por encima y de pasada porque tengo que acabar ya para dar paso a la siguiente actividad.

Cuando llego a la escuela me encanta la amabilidad del conserje, su trato siempre correcto, siempre amable, y lo que es más, siempre simpático, sobrepasando por mucho los límites de sus obligaciones. Siempre tiene una sonrisa, y son momentos en los que me cuesta no preguntarme qué tiene él que no tengan el resto, los que no sonrien, los que van a todos lados con prisa, los que viven estresados desde primera hora de la mañana hasta última hora de la noche, y se acuestan pensando en problemas y en que tendrán que levantarse cinco minutos más temprano porque si no el primer café se lo van a tomar en la máquina del trabajo.

Quizás dentro de un par de meses sea otra estresada más, otra de esas personas que va acelerada a todas partes, quizás me haya sumado al ritmo frenético de la capital, o quizás siga como ahora, y como el mes pasado, cuando llegué aquí, pensando que una gran ciudad es una enorme oportunidad de esparcimientos y no simplemente una fábrica de estrés constante.

Y ahora estoy valorando la posibilidad de echarme una siesta, porque el curso que tenía esta tarde se ha suspendido porque no había suficientes personas apuntadas. ¿Quién querría negarse a aprender a redactar un convenio de separación matrimonial?