Otra estrella que se apaga.

Suena: la BSO de “El Golpe”

Estado de ánimo: mejor que ayer pero peor que mañana.

Pensamiento inconsistente: qué pequeño es el mundo.

Hace unos días nos abandonaba el gran GRAN Paul Newman. Y llevo desde entonces pensando en qué tipo de entrada escribir en relación con el tema.

Una reseña biográfica es absurdo, todo lo que se puede decir está dicho. Y Vanity Fair en su número dos da buena cuenta de ello. Una filmografía es aún más absurdo, eso sí está todo dicho y recogido en VHS y DVD. Además podéis consultarlo en cualquier web especializada. Tal vez no haya una mejor manera, tal vez sea imposible estar a su altura.

Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc.

Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc.

Cuando era pequeña y reponían sus pelis en la tele me quedaba atontada, deseando hacerme mayor para poder casarme con él. Bueno, o con Robert Redford, que también me dejaba pegada a la caja tonta. Recuerdo que vi trozos de El color del Dinero, con un Tom Cruise aún en pañales cinematográficos, al lado de dos titanes que le quedaban demasiado grandes. Recuerdo que alguna vez le vi vestido de vaquero, a pesar de que no me gustaban las del oeste.

Cuando me hice más mayor, en plena adolescencia, conocí al que hoy es mi mejor amigo, que tenía un aire al gran Paul. Que sigue teniendolo. La parte de los ojos, no exactamente la mirada, pero sí la zona de los ojos y en cierta manera el pelo. Es guapísimo. Cada vez que le veo no puedo evitar asociarle con el gran seductor que se nos acaba de ir.

Algo más tarde, cuando empecé a ver películas antiguas por propia voluntad, me enamoré del Paul de la gata sobre el tejado de zinc. Las luces y sobre todo las sombras del personaje de Tenesse Williams, la forma en que Paul Newman daba vida a ese alcoholico inseguro y temeroso, tras esa máscara de autosuficiencia y de desprecio por los demás. Una obra maestra que me tocó, y no sólo por él, sino también por Elizabeth Taylor, que nunca fue más grande que mientras interpretó ese papel, y nunca fue más guapa. Seguidas vinieron El Golpe, el buscavidas y tantas otras. Pero nunca volví a sentir lo mismo que con la gata. Tarea pendiente: hacerme con una copia para poder verla todas las veces que sienta la necesidad de engancharme a ella de nuevo.

Vendrán nuevos actores. Galanes, tiernos, seductores, guapísimos, rubios, morenos, de ojos verdes, azules o castaños, de mirada cómplice o de modales rudos, pero nunca nadie podrá terminar de ocupar el gran vacío que ha dejado Paul Newman. Y es que hay hombres que son inmortales, porque su legado es inmortal. Y no sólo en las películas que dejó, sino en los recuerdos impresos en las mentes de todos los amantes del cine. Del buen cine.

Que descanse en paz, caballero, porque se lo ha ganado.

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Una respuesta

  1. Pues si. Además era inmenso como persona,en mi opinión era casi perfecto y representaba la “ausencia de malicia”, añado :). Ha puesto el listón altísimo.
    Abrazos

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