Operación salida 1

Suena: El mundo tras el cristal, de La Guardia

Estado de ánimo: nerviosa y un poco cansada

Pensamiento inconsistente: ya hemos llegado al principio del fin.

Estoy recogiendo la primera partida de cosas que llevarme a casa de mis padres. Ya he llenado una maleta de ropa y aún dejo cosas aquí para dos semanas largas. Tengo tantas cosas que me sorprende haberme podido quejar de que no tengo ropa alguna vez en mi vida. Mis compis de piso se reian porque tengo muchas cosas y yo me reia porque no tengo tantas… bueno, pues ellas tenían razón y yo no. Debe ser que la gente acostumbrada a facturar dos maletas de 21 kilos en vuelos transoceánicos calcula mejor el espacio necesario para recoger medio año de vida.

Parecía que éste momento no iba a llegar nunca, y que cada vez que se acercaba había algo para evitarlo, pero no era así. Ahora es inevitable, no hay vuelta atrás,  me voy de Bilbao y tengo la sensación de que me voy para siempre.

El día 15 dejo mi habitacion en el magnífico piso-chollo. Y menos de un mes más tarde vuelvo a empezar en Madrid. Espero que este volver a empezar marque un antes y un después, igual que hizo mi volver a empezar en Bilbao hace ya algunos años. Pero que ésta vez sea para bien. Que no se me crucen personas que pretendan aprovecharse de mí, o al menos que yo sea capaz de verlo.

Por suerte en Madrid tengo más amigos de los que tenía en Bilbao cuando llegué, que conocía a mi tío, a mi primo y a su novia y poco más. Al menos allí tengo a “mi gente”, que además proviene de diferentes épocas de mi vida. Tengo amigos de la facultad, tengo amigos de toda la vida y tengo muchos amigos hechos desde bilbao pero que, en algunos casos, ni siquiera han visto la ciudad. Y tengo la sensación de que voy a conocer a mucha más gente interesante. Y de que voy a dejar atrás algunos sacos que lastran mi caminar.

Los nervios están a flor de piel, y es que son tantas cosas de golpe que no sé donde voy a meterlas todas. Me pasa como con los trastos 🙂 pero sé que al final todo encajará.

“Hay mil maneras de seguir pero ninguna de volver.” Fito Paez.

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Una respuesta

  1. Cambiarte a una ciudad donde ya tienes amigos es mucho más fácil. Vas con otros pensamientos y menos miedo que si tienes que cambiarte a un sitio donde no conoces a absolutamente nadie. Yo tengo que cambiar cada seis meses, y es un poco rollo cuando te toca una ciudad donde no tienes ni un conocido, siempre hay miedos presentes, me adaptaré en poco o mucho tiempo? encontraré gente competente o me aburriré como una ostra?

    Por eso, seguro que en Madrid ya te va genial y estás todo el día por ahí.

    Besos.

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