Sonrisa traviesa

Suena: Rosita, de Amaral. Link (gracias Tybs)

Estado de ánimo: confusa

Pensamiento inconsistente: ésto es peor que ir al ginecólogo.

Cuando era pequeña me caracterizaba por ser un ángel en la calle y un diablillo en casa. Los vecinos no podían creerse que mi madre se quejara de que era traviesa, parecía que no se me movía ni la ropa. Pero en casa… hacía todas las travesuras que se me ocurrían.

Algunas veces mi abuelita me pedía agua, porque yo sólo la recuerdo en cama. Y yo le daba el agua que a mí me parecía que tenía que apetecerle. Quisiera o no, tenía que seguir bebiendo para no mojarlo todo. Y si estaba aburrida y no sabía qué hacer, movía la cama, para que saltara un poco, porque según mi lógica aplastante, pobrecita mi abuelita, seguro que también estaba aburrida.

Otras veces me sacaba mi primo de paseo, y cuando yo consideraba que había paseado suficiente me sentaba en cualquier sitio y tenía que llevarme en brazos. A veces intentaba resistirse, pero en ese momento yo amenazaba con ir corriendo donde mi madre a llorarle que no me quería pasear. Algunas veces nos quedabamos un rato largo en un escalón, pero salía mi madre y si nos veía nos chillaba por estar sentados en el suelo, así que mi señor primo me subía a carricotas y nos íbamos de paseo.

Otras veces simplemente me escondía, o me escapaba del parquecito, lo tumbaba y hala, a pasear a gatas por casa, poniendome como un cristo toda entera. O me enfurruñaba y subía a los gatitos a dormir conmigo. ¿Dónde iban a estar mejor que conmigo en la cama calentitos debajo de la manta? Eso sí, siempre con mucho cuidado, para no aplastarlos! No se me ocurría moverme ni medio centímetro, no fuera a hacerles daño. Y después de la siesta, cuando creía estar sola en casa, les daba croasan empapado en leche. Bueno, o bollos de esos de desayuno, cualquier cosita tierna que encontrara por casa y que a mí me gustara con leche. Porque ya se sabe, lo que le gusta a un niño tiene que gustarle a toooooooodo el mundo 🙂

Sin duda, mi favorita era soltarme la coleta en el cole. Volvía con el pelo suelto. Luego pasaba dos horas llorando mientras mi madre me desenredaba los rizos, pero el rato que pasaba con el pelo suelto compensaba =)

Cuando escucho ésta canción de Amaral, los recuerdos vuelven a mí y no puedo evitar soltar una sonrisa de oreja a oreja y recordar que, a pesar de todo, tuve una infancia maravillosamente feliz =).

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Una respuesta

  1. Y sigues siendo traviesa jujuuuuuuu…

    Vamos, que travesuras hicimos todos, y algunos seguimos haciéndolas ^_^ (como esconderle los dientes al abuelo, y cositas así xD). Incluso algunas se pasan de castaño oscuro… (no citaré a nadie, obviamente…)

    Pero bueno, eso es verdad, por ahí volvemos a nuestra infancia… y nos reímos para dentro. Gracias por hacerme oír esa canción, cielo… me trajo muchos recuerdos ^^

    Abrazos de tu hermanito que te quiere muNcho 😛

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